Resumen de los hechos principales de LA ENEIDA.
El título de este blog hace referencia a Cien Años de Soledad y los fierros mágicos que Melquíades traía para sombro de los habitantes de Macondo. El objetivo es compartir información sobre autores y obras literarias de importancia universal.
viernes, 6 de junio de 2014
domingo, 11 de mayo de 2014
Romanticismo, Parnasianismo y Simbolismo siglo XIX
Romanticismo
A finales del siglo XVIII y principios del XIX se inicia en Alemania e Inglaterra la corriente cultural y artística llamada Romanticismo. En gran medida tuvo sus antecedentes en el Sturm und Drang y mantuvo de este sus dos características fundamentales: la libertad de creación y la preponderancia del subjetivismo.
El término “romanticismo” proviene del adjetivo inglés “romantic” usado para señalar la naturaleza aventurera de las novelas de caballerías. Posteriormente se comenzó a utilizar como un calificativo para designar al sentimiento al que inducían los paisajes y castillos en ruinas.
Este movimiento reaccionó contra el clasicismo y la Ilustración, poniendo énfasis en los sentimientos del yo creador, que debía expresarse sin seguir reglas aristotélicas, es decir, terminar con las teorías de la imitación. En este sentido su rasgo revolucionario es incuestionable. Su característica fundamental es la ruptura con la tradición, con el orden y con la jerarquía de valores culturales y sociales imperantes. La libertad auténtica es su búsqueda constante. Debido a que el Romanticismo es una manera de sentir y concebir la naturaleza, la vida y al hombre mismo, es que se presenta de manera distinta y particular en cada país donde se desarrolla; incluso dentro de una misma nación se desarrollan distintas tendencias proyectándose también en todas las artes.
Características del Romanticismo
El Romanticismo fue una reacción contra el espíritu racional e hipercrítico de la Ilustración y el Neoclasicismo, y favorecía, ante todo:
- La supremacía del sentimiento frente a la razón.
- La fuerte tendencia nacionalista de cada país.
- La del liberalismo frente al despotismo ilustrado.
- La de la originalidad frente a la tradición grecolatina.
- La de la creatividad frente a la imitación neoclásica.
- La de la obra imperfecta, inacabada y abierta frente a la obra perfecta, concluida y cerrada.
Es propio de este movimiento un gran aprecio de lo personal, un subjetivismo e individualismo absoluto, un culto al yo fundamental y al carácter nacional, frente a la universalidad y sociabilidad de la Ilustración en el siglo XVIII; en ese sentido los héroes románticos son, con frecuencia, prototipos de rebeldía (Don Juan, el pirata, Prometeo) y los autores románticos quebrantan cualquier normativa o tradición cultural que ahogue su libertad, como por ejemplo las tres unidades aristotélicas (acción, tiempo y lugar) y la de estilo (mezclando prosa y verso y utilizando polimetría en el teatro), o revolucionando la métrica y volviendo a rimas más libres y populares como la asonante.
También se caracteriza por una renovación de temas y ambientes, y, por contraste al Siglo de las Luces, prefieren los ambientes nocturnos y luctuosos, los lugares sórdidos y ruinosos (siniestrismo); venerando y buscando tanto las historias fantásticas como la superstición, que los ilustrados y neoclásicos ridiculizaban.
Un aspecto del influjo del nuevo espíritu romántico y su cultivo de lo diferencial es el auge que tomaron el estudio de la literatura popular (romances o baladas anónimas, cuentos tradicionales, coplas, refranes) y de las literaturas en lenguas regionales durante este periodo: la gaélica, la escocesa, la provenzal, la bretona, la catalana, la gallega, la vasca… Este auge de lo nacional y del nacionalismo fue una reacción a la cultura francesa del siglo XVIII, de espíritu clásico y universalista, dispersada por toda Europa mediante Napoleón.
El Romanticismo se expandió también y renovó y enriqueció el limitado lenguaje y estilo del Neoclasicismo dando entrada a lo exótico y lo extravagante, buscando nuevas combinaciones métricas y flexibilizando las antiguas o buscando en culturas bárbaras y exóticas o en la Edad Media, en vez de en Grecia o Roma, su inspiración.
Frente a la afirmación de lo racional, irrumpió la exaltación de lo instintivo y sentimental. “La belleza es verdad”.
Preferían la evocación del pasado. Se alejaron de la realidad evadiendo el tiempo. Predominaron en ellos los sentimientos de tristeza, melancolía, amor a la soledad, escenarios lúgubres, descontento.
En sus obras se aprecia por sobre todo el deseo de libertad del individuo, de las pasiones y de los instintos que presenta “el yo”, subjetivismo e imposición del sentimiento sobre la razón.
Este movimiento fue muy importante e impactante, desarrollándose durante la primera mitad del siglo XIX; sin embargo también este espíritu tan renovado y libre de creación provocó reacciones contrarias. En la segunda mitad de este siglo, surgen distintos movimientos por oposición al Romanticismo. Estos son: el Parnasiansimo y Simbolismo (en poesía) y el Realismo y Naturalismo (en narrativa).
Parnasianismo
El Parnasianismo fue un movimiento literario francés de la segunda mitad del siglo XIX que surgió como reacción contra el Romanticismo, el subjetivismo y el socialismo artístico.
Esta corriente retorna a la temática griega y latina, construyendo una escuela literaria que va más allá de la asimilación de la temática clásica, para romper con el principio romántico de la pasión.
El nombre de la escuela se debe al nombre de una revista que un grupo de poetas sacaba periódicamente titulada “El Parnaso contemporáneo”. Sus características principales fueron:
- “El arte por el arte”: en el momento de la creación el artista debe deslindarse de cualquier preocupación.
- Frialdad expresiva: los textos son objetivos e impersonales. Se sustituye el lirismo por las frías, rígidas y hieráticas formas clásicas de la poesía grecolatina y con estrictos cánones métricos.
- Contexto como escenario: el mundo o la naturaleza es un simple escenario, sólo sirve para ubicar o describir, pero cuya naturaleza es artificial, bucólica.
Esta posición tan extremista que buscaba inculcar en el arte una metodología científica, lo convirtió en un movimiento de poca duración por su difícil implementación en los poemas.
Como una nueva alternativa que buscaba un equilibrio entre exacerbado uso del yo del Romanticismo y la excesiva frialdad del Parnasiansimo, surge el Simbolismo, iniciado por el poeta Charles Baudelaire con su poema “Correspondencias”.
Simbolismo
El Simbolismo fue uno de los movimientos artísticos más importantes del siglo XIX. Reacciona contra los valores del materialismo y del pragmatismo de la sociedad industrial, reivindicando la búsqueda interior y la verdad universal. Proponía expresar sus ideas, sentimientos y valores mediante símbolos, imágenes, metáforas o de manera implícita, más que a través de afirmaciones directas (sugerir antes que decir). Buscaban la musicalidad en el poema sin caer en la falsa sensibilidad.
Con este panorama podemos ver los cambios que la poesía fue experimentando durante el siglo XIX y que de alguna manera son la antesala de las Vanguardias del siglo XX.
lunes, 24 de marzo de 2014
Del Racionalismo al Sturm und Drang
RACIONALISMO
El racionalismo (del latín, ratio, razón) es una corriente filosófica que se desarrolló en la Europa continental durante los siglos XVII y XVIII, formulada por René Descartes, que se complementa con el empirismo. Es el sistema de pensamiento que acentúa el papel de la razón en la adquisición del conocimiento, en contraste con el empirismo, que resalta el papel de la experiencia sobre todo el sentido de la percepción.
El racionalismo ha aparecido de distintas formas desde las primeras etapas de la filosofía occidental, pero se identifica ante todo con la tradición que proviene del filósofo y científico francés del siglo XVII René Descartes, quien creía que la geometría representaba el ideal de todas las ciencias y también de la filosofía. Mantenía que sólo por medio de la razón se podían descubrir ciertas verdades universales, evidentes en sí, de las que es posible deducir el resto de contenidos de la filosofía y de las ciencias. Manifestaba que estas verdades evidentes en sí eran innatas, no derivadas de la experiencia. Este tipo de racionalismo fue desarrollado por otros filósofos europeos como Spinoza y Leibniz. Se opusieron a ella los empiristas británicos, como John Locke y David Hume, que creían que todas las ideas procedían de los sentidos.
El racionalismo epistemológico ha sido aplicado a otros campos de la investigación filosófica. El racionalismo en ética es la afirmación de que ciertas ideas morales primarias son innatas en la especie humana y que tales principios morales son evidentes en sí a la facultad racional. El racionalismo en la filosofía de la religión afirma que los principios fundamentales de la religión son innatos o evidentes en sí y que la revelación no es necesaria. Desde finales del siglo XIX, el racionalismo ha jugado sobre todo un papel antirreligioso en la teología.
NEOCLASICISMO
Al siglo XVIII se le conoce como el Siglo de las luces porque el hombre rechaza todo aquello que le sea impuesto y sólo admite lo que le llega a través de la luz de su razón.
La razón es la norma con la que se valoran todas las manifestaciones humanas. Como consecuencia, aparece en Europa a principios de siglo un grupo de pensadores con un espíritu científico que toman la experimentación como método para adquirir el conocimiento sin temor a equivocarse. Este movimiento recibe el nombre de Ilustración.
Los ilustrados, para llegar a la verdad científica, comienzan a dudar de todo. La duda es el método para descubrir la verdad.
La literatura en el siglo XVIII
Se considera a los escritores griegos y latinos como modelos a imitar. Es un retorno a los clásicos grecolatinos; ese es el origen de la palabra Neoclasicismo.
El Neoclasicismo da preferencia a la razón frente a los sentimientos, impone reglas a las que se deben ajustar las obras literarias. Como consecuencia de lo anterior se abandonó bastante la producción lírica.
Se rechaza lo imaginativo y lo fantástico, ya que no se escribía para entretener, sino para educar. La literatura neoclásica tiene un marcado carácter crítico, didáctico y moralizador.
Sturm und Drang
PRESENTACIÓN
En el período comprendido entre 1770 y 1785 aproximadamente, parte de la joven generación literaria alemana inicia y desarrolla un movimiento de rebelión contra la Ilustración y lo que ella representaba en varios órdenes (artístico, social, vital, etc).
Era un impulso de renovación anti racionalista que preconizaba una mayor libertad creadora, una fuerza creciente de la imaginación, la búsqueda decidida en la inspiración original, la apertura de un caudal expresivo más libre y natural.
Sensibilidad, sentimiento, pasión, son los estandartes que esgrimen con la fogosidad propia de su temperamento juvenil. Las semillas del nacionalismo alemán rendían sus primeros frutos. Comenzaba a forjarse una generación de titanes, de “genios”, tal como les gustaba ser reconocidos. Respondían al ímpetu d un talento que por vez primera veía hacia el interior de Alemania, alejando su mirada del paisaje extranjero y si bien existían influencias de otras naciones (Rousseau, por ejemplo) había un sentimiento nacional que rescataba al espíritu de los moldes clásicos, levándolo al drama histórico, a la poesía popular.
Estos jóvenes tenían sus representantes, se nuclearon en principio alrededor de la figura orientadora de Herder, verdadero guía e impulsor del movimiento. Imprimieron a sus obras tales características que los transforman en auténticos precursores del Romanticismo.
DENOMINACIÓN DEL MOVIMIENTO
Lo que dio el nombre al movimiento fue una mediocre pieza teatral de Friedrich M. Klinger, que se titulaba “Sturm und Drang” (Sturm significa “tormenta”, “tempestad”; Drang es “impulso”, ímpetu”; el título original puede traducirse como “tormenta e impulso”).
La designación del movimiento anticipaba cuáles serían la características del grupo: impetuosidad propia de la pasión juvenil, exaltación vibrante de los espíritus creadores, necesidad de liberación y de ruptura frente a la rigidez del iluminismo clasicista.
Johann Herder fue el guía, dirige y difunde el movimiento sturmer. Conoce la obra de Rousseau, frecuenta el conocimiento de la literatura medieval, especialmente la tragedia de Shakespeare y la poesía de los trovadores y descubre una obra que se constituye en el primer hito de la literatura romántica: el Ossián, de James Macpherson.
RESUMEN DE LAS PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS
DEL STURM UND DRANG
- La exaltación de la sensibilidad, en cuanto manifestación del sentimiento, de la pasión. En este sentido, fueron básicas las influencias extranjeras (Rousseau, Ossián, Shakespeare, los trovadores, la novela inglesa, las baladas) que Herder introduce en Alemania hacia 1770.
- La intensificación del nacionalismo conduce al estudio de las raíces lingüísticas de la nación y al resurgimiento de las primitivas formas de expresión artística eminentemente populares. Reaparecen las canciones populares, lieder, leyendas, canciones de trova, composiciones folklóricas, etc. En este sentido, el autor más popular: Bürger, no se encuentra en el movimiento sturmer, sino que fue miembro de la Liga de Gottinga. Del Sturm, el rol fundamental lo cumple Herder, primer autor que señala en Alemania, el valor de la canción popular.
- La apoteosis del individualismo, del subjetivismo, del yo humano, elevado por el carácter de su talento creador a la condición de genio, a la figura de titán. Un sentimiento de introversión, sumado a características intrínsecas del espíritu alemán y al deseo de distinción y particularización de los seres replegó al individuo sobre sí mismo.
- Tres elementos sustanciales para la formación de un nuevo arte: la inspiración, contrapuesta a la tendencia imitadora del arte francés; la originalidad, buscada afanosamente por el sturmer y principalmente, la fuerza de la imaginación, importante factor de renovación y vitalidad en la creación artística
- La concepción compleja de una Naturaleza copartícipe de la divinidad y de las manifestaciones humanas. Una serie de interrelaciones fundadas en lo natural humano y lo natural divino, conducen a un creciente sentimiento cósmico de la Naturaleza que integra al hombre, a Dios, al Universo en una totalidad donde lo natural desempeña principalísimo función. Se destaca el aporte filosófico del panteísmo spinoziano y la idea de Rousseau sobre el retorno a lo natural.
- La rebelión del movimiento contra las distintas formas de lo establecido. El sturmer combate el racionalismo de la Ilustración, la rigidez clásica, el preciosismo francés, pero también hay embates en lo social cultural. Se observa, más que nada, una actitud de rebeldía propia de la impetuosidad juvenil de sus integrantes, que busca una mayor liberalidad.
- La transformación en la esfera del conocimiento desplazándolo hacia formas de irracionalismo (como la evasión de la literatura fantástica, por ejemplo; pero aquí otra vez existe mayor número de modelos en la Liga de Gottinga). El conocimiento intuitivo y la especulación metafísica desplazan al cientifismo y al conocimiento positivista del Iluminismo.
- El gusto creciente por lo esotérico, lo oculto, lo desconocido, lo misterioso. Un sentimiento elitista promueve, igualmente, las formas complejas de expresión.
Origen de la Tragedia
A lo largo de la historia, el hombre ha dirigido su atención hacia su propio mundo interior. Gracias a esta búsqueda de lo intrínsecamente humano hemos podido disfrutar de grandes producciones artísticas, como las tragedias griegas. Pues en ellas, se narran las aventuras del hombre, que explora los abismos y vericuetos del alma.
En el año 334 a.C. Aristóteles postuló que la tragedia (mediante una serie de circunstancias que suscitan piedad o terror) es capaz de lograr que el alma se eleve y se purifique de sus pasiones. Este proceso, que se denomina "catarsis", es la purificación interior que logra el espectador a la vista de las miserias humanas. El fondo común de lo trágico será la lucha contra un destino inexorable, que determina la vida de los mortales; y el conflicto que se abre entre el hombre, el poder, las pasiones y los dioses. Sus temas, sin duda grandilocuentes, no solo no han perdido vigencia, sino que además adoptan otro significado y se materializan continuamente, en los distintos sucesos que padece la humanidad.
Los griegos fueron los creadores de la tragedia. En un principio, le confirieron un profundo sentido religioso, ya que la obra trágica nació como representación del sacrificio de Dionisios (Baco) y formaba parte del culto público.
Para los antiguos griegos, Dionisios era la divinidad protectora de la vida y símbolo del placer, el dolor y la resurrección. Durante la época de la vendimia en su honor se cantaban a coro distintos himnos llamados ditirambos. En los poblados y en las plazas, donde el público danzaba, 50 coreutas hacían una ronda alrededor del altar. Representaban a los "hombres cabrones" o "sátiros" (seres mitológicos que tenían cuerpo de hombre y piernas de cabra) que lamentaban el sepelio del dios.
Primitivamente, sólo se trataba de una ceremonia mimética, pero con el correr de los años, las técnicas fueron evolucionando y la magia del disfraz enriqueció la puesta en escena. Cuando los actores interrumpían sus lamentos para tomar aliento, se introducía entre las estrofas el "solo" de un recitante. A partir de esta primera innovación, ya no sólo se conmemoraba la pasión de un dios sino también, todos los rasgos de la leyenda, que eran interpretados por gemidos que emitía la concurrencia a modo de acompañamiento. Esta ceremonia recibía el nombre de "coro cíclico".
Las ofrendas del público consistían generalmente en un macho cabrío, que era consagrado a Dionisios. Etimológicamente, la palabra "tragedia" tiene mucho que ver con este ritual. El nombre deriva de "trago día" (del griego "tragos", que significa macho cabrío y de "oda", que significa canto).
EVOLUCIÓN DE LA TRAGEDIA:
El primer trágico fue Tespis, que triunfó en el ano 536 a.C. en el Primer Concurso Trágico instituido por Pisístrato para las grandes dionisíacas (fiestas que se celebraban durante los primeros días de abril y que duraban 6 días). Tespis reemplazó el pintarrajeo grosero de los coreutas por una máscara de género estucado. Las máscaras representaban las facciones de los distintos personajes. Las más primitivas estaban hechas de corteza de árbol luego de cuero forrado con tela y finalmente, de madera. Los creadores eran verdaderos artesanos, la abertura de la boca era grande y prolongada como un embudo hecho de cobre. Este formato contribuía a aumentar el volumen de la voz en escena. Hubo varias clases de máscaras: cómicas, trágicas y satíricas. Las primeras eran ridículamente toscas, con los ojos bizcos, la boca torcida y las mejillas desvencijadas. Las trágicas eran notablemente grandes, tenían la mirada furiosa, los cabellos erizados y las sienes o la frente deformes. Las satíricas eran las más repugnantes y representaban solamente figuras extravagantes y fantásticas, tales como cíclopes, centauros, faunos y sátiros. Con las innovaciones que introdujo Tespis, la máscara griega dejó de lado el bestiario fabuloso y la tragedia adquirió un tenor más humano. A comienzos del siglo V a.C, la tragedia ya se había instalado como género dentro de la literatura.
Características
Podría decirse que el eje central de toda obra trágica es el restablecimiento doloroso del orden, y el alumbramiento traumático del deber en su doble aspecto. Desde el plano religioso, desarrolla el antagonismo que existe entre el hombre y el cosmos. Y en el plano político explica la conflagración subyacente entre el hombre y el poder.
Tanto en un aspecto como en otro, la representación será el vértice del debate. No es casual, por ejemplo, que la figura más relevante de las obras clásicas sea la de los reyes. Esto se debe a que ellos representaban los blancos más visibles de la sociedad, y en consecuencia, eran los más susceptibles, ya que la vida privada de los monarcas, en un espectáculo público pertenecía a todo el mundo.
La finalidad de los festivales dramáticos era la de exaltar la tradición mítica, el patriotismo; aleccionar, conmover, marcar nuevos rumbos, como así también dar lugar a cuestiones honoríficas y cuando no, farandulescas. Muchos actores obtenían premios tales, como la corona de hiedra o placas recordatorias llamadas ex-voto. Desde luego que tampoco faltaron los "intereses creados". En los teatros, en primera fila y en los palcos de honor, había un gran sitial destinado al sacerdote del dios.
El coro (coreutas) estaba a cargo de los ciudadanos ricos y hacendados, quienes corrían con todos los gastos del espectáculo, creyendo que cumplían así un deber de piedad patriótica" (piedad que, por cierto, contribuía también a la conquista de los sufragios populares). Los asistentes eran clasificados por categorías: los sacerdotes, magistrados y generales; luego los ciudadanos y por último el pueblo.
En los anfiteatros se utilizaron distintos mecanismos. Al principio fueron pocos y rústicos; luego se fueron perfeccionando e incluyeron plataformas móviles y todo tipo de parafernalias, gracias a las cuales los personajes adquirían mayor movilidad y desplazamiento sobre el escenario.
Sin duda, tres de los trágicos más grandes de la historia de la literatura son Esquilo, Sófocles y Eurípides. Cada uno, imbuido por los sucesos de su tiempo supo plasmar en sus obras las emociones, las angustias, las dudas y las pasiones de los hombres de su época, con exquisito talento.
Para saber más de los griegos:
viernes, 21 de marzo de 2014
21 de marzo: Día de la Poesía.
Poema: "No te salves"
de Mario Benedetti.
Interpretado por Miguel Ángel Solá.
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