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martes, 15 de septiembre de 2015

Novelas de Caballerías.




Aunque encontramos algunos precedentes en la Francia del siglo XII, las novelas de caballerías fueron un género literario que se hizo muy famoso en España y Portugal durante el siglo XVI. Los autores narraban en aquellas obras las hazañas de algún caballero, lo que provocaba el delirio de los lectores y terminó hartando a Miguel de Cervantes, que satirizó sobre ellas en su célebre ‘Don Quijote de La Mancha’.

Características de las novelas de caballerías


1. Los hechos importan más que quienes los protagonizan

Los protagonistas tienen su relevancia, pero sus características suelen ser predecibles y su personalidad bastante plana, sin matices. Lo que realmente importa son las andanzas de los caballeros, sus hazañas.

2. Estructura abierta y flexible

Libros largos, colecciones incluso. Nada acaba, todo se extiende y está sujeto a cuantos caminos quiera imaginar el autor. Las aventuras son inacabables y entrelazadas y su narración hiperbólica.

3. Superación de pruebas

El caballero ha de adquirir honra y valor en sus batallas. La trama de los libros de caballerías avanza a golpe de las pruebas y más pruebas que el héroe ha de superar. Esperan la gloria y, en muchos casos, el amor.

4. Amor idealizado

Se trata de un amor cortesano y exagerado; hay una idealización de la amada, quien resulta ser la destinataria de todos los logros del caballero, así como la fuente de inspiración para su valor y valentía.

5. Gloria a través de las armas

Es un contexto bélico el que posibilita la demostración de valor. Los caballeros combaten para demostrar su capacidad con las armas. Torneos y duelos son su día a día y los rivales son muchas veces gigantes que engrandecen las victorias.

6. El héroe y su peculiar idiosincrasia

Cada novela demuestra el nacimiento de un héroe: a veces hijo ilegítimo de padres nobles desconocidos e incluso reyes. Pero el camino no es sencillo, el nombre hay que merecérselo y el caballero cuenta para ello ocasionalmente con la ayuda de hechiceros, espadas mágicas y poderes sobrenaturales.

7. Escenarios fantásticos

Geografía fabulosa e irreal. Tierras paganas de ritos exóticos, lagos encantados, palacios, selvas encantadas, barcos misteriosos… Las obras no dan datos precisos del lugar si no que contiene referencias muy vagas como "en un lejano lugar..."

8. Tiempos remotos y míticos

Carentes de referencias a circunstancias históricas sociales contemporáneas. El manejo del tiempo también es impreciso, utilizando fórmulas como "Érase una vez", "Hace mucho tiempo", etc.

9. Guerra sagrada

Evocando los tiempos de Reconquista, un tema recurrente es el de la cruzada cristiana para defender Constantinopla.

10. Falsa traducción

Las novelas se presentan como si fuesen libros rescatados tras mucho tiempo ocultos y traducidos de lenguas como el griego, el alemán, el inglés, el árabe o el toscano.


EL QUIJOTE DE LA MANCHA. INFORMACIÓN



Publicación de la Obra

La primera parte de la obra apareció en 1605, con el título de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. El éxito fue inmediato; hubo varias ediciones en aquel año y los siguientes. En 1615 apareció la segunda parte con el título de El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha. A partir de entonces, se ha convertido probablemente en el libro más editado mundialmente.

Argumento

En Don Quijote de la Mancha se narra la historia de un hidalgo maduro que, por la excesiva lectura de libros de caballería, “se vuelve loco” y concibe la idea de hacerse caballero andante y así recrear la antigua caballería. Equipado de armas y su caballo "Rocinante" y, desde la segunda salida, acompañado por un vecino llamado Sancho Panza, que le sirve de escudero, corre mil aventuras de las que generalmente sale malparado. La tercera vez que vuelve, vencido por el Caballero de la Blanca Luna, es ya para morir. En la primera parte se entrecruzan con la línea argumental novelas cortas de diferentes tipos.

Estructura

Confluyen diversos aspectos en la estructuración de la novela:

En primer lugar las dos partes. Y esto, que podría haber sido una mera división externa, se convierte en auténtico hecho estructurador por las diferencias que se muestran entre una y otra. Especialmente importante, en este sentido, la que afecta al desarrollo de los personajes principales. En efecto, si bien hay una evolución continua a lo largo de toda la obra, la diferencia de su comportamiento entre la primera parte y la segunda es marcada. En la primera, don Quijote ve la realidad transformada por su imaginación caballeresca (donde hay molinos ve gigantes, por ejemplo); en la segunda, en cambio, la ve como es y son los demás personajes los que las convierten en aventuras caballerescas. Don Quijote, por tanto, se acerca cada vez más al mundo de la realidad. Por otra parte, Sancho, en la segunda parte, se ha acomodado mejor a su amo y participa más de su mundo, llegando a vivir la pura ilusión. Todo ello des emboca en el entrecruzamiento final del idealismo de don Quijote con el realismo de Sancho.

Aparte de esto se aprecian las tres salidas como otro elemento estructurador, el más generalmente tratado. La división de la obra en tres salidas permite ver claros paralelismos entre ellas, aunque su extensión es muy diferente: una preparación y salida, una serie de aventuras y vuelta. En la primera vuelta, don Quijote regresa no sólo armado caballero sino también triunfante, desde su perspectiva, con su primera hazaña (la del muchacho vapuleado); y ni siquiera contraría su optimismo caballeresco el molimiento por parte de los mercaderes. En la segunda ya su vuelta se realiza enjaulado y, pese al recurso del encantamiento, es una situación humillante que puede crear dudas en don Quijote: "Muchas y muy graves historias e yo leído de caballeros andante; pero jamás he leído ni visto, ni oído, que a los caballeros encantados los lleven desta manera y con el espacio que prometen estos perezosos animales". En la tercera, se da el derrumbamiento total de Don Quijote y de su ideal caballeresco; tal es así, que vuelve para morir tras haber recuperado la razón. Si esta evolución de don Quijote la consideramos a la par que la de Sancho, de sentido contrario, estaremos probablemente en el auténtico meollo del asunto de la novela. Efectivamente, hay un progresivo acercamiento de las iniciales posturas contrapuestas de don Quijote y Sancho (idealismo - realismo) hacia un equilibrio e incluso entrecruzamiento final.

Por último, un elemento estructurador fundamental, olvidado con demasiada frecuencia, es el carácter paródico de la novela. La estructura de El Quijote parece ser la de una parodia de los libros de caballerías y, por ello, sigue sus esquemas: se apropia de la disposición general de dichos libros, de sus personajes, del encadenamiento de aventuras y de sus quimeras.

Técnica y estilo

Atendiendo sólo a aspectos generales y muy someramente, cabe señalar los siguientes recursos estilísticos:

La parodia (imitación, generalmente burlesca, de una obra, género, autor,... exagerando o ridiculizando sus rasgos más característicos) está presente, de forma constante, en todo el libro. La misma concepción de la novela y, por tanto, la estructuración de la mayoría de las aventuras es, como se ha dicho, una parodia de los libros de caballerías. Pero ésta se manifiesta también continuamente en recursos técnicos y estilísticos más concretos: en el recurso del apócrifo, en el lenguaje altisonante y arcaizante, en el uso y abuso de la hipérbole, etc.

La ironía, resultado en muchos casos de la parodia, es el recurso tal vez más utilizado en El Quijote ; tan es así, que apenas hay frase que no lleve un doble sentido. La vemos ya en el encabezamiento de los capítulos con sus títulos hiperbólicos, en el desajuste constante entre actitudes y situaciones, en muchísimas expresiones de don Quijote y Sancho, etc.

Tanto la parodia como la ironía son ríos que desembocan en el inagotable humor del Quijote. Pero el humorismo sobrepasa dichos recursos: lo encontramos también en los graciosísimos diálogos entre Sancho y don Quijote, en la creación de nombres propios, en la invención de expresiones (como "escuderil vápulo", "académico argamasillesco", médico insulano", "gobernadoresco",...) en los trastrueques idiomáticos en la boca de Sancho, en los juegos de palabras, etc. Aunque la verdad es que parodia, ironía y humor se aúnan en una misma realidad literaria y no siempre admiten diferenciaciones claras.

Cabe resaltar también como otra consecución técnico estilística del Quijote la perfección del diálogo . Es, en primer lugar, el medio por el que los personajes, sobre todo don Quijote y Sancho, descubren sus intimidades en un proceso dialéctico que los define como seres independientes y vivos, a la vez que los conforma progresivamente. Pero, además, es un elemento estructural de primera magnitud que dinamiza la novela: las aventuras perderían gran parte de su valor sin los diálogos precedentes y subsiguientes.

Uno de los hechos que más llama la atención durante la lectura de El Quijote es el grado de realismo y de vida independiente que Cervantes consigue plasmar en sus personajes, muy en especial en don Quijote y Sancho. En efecto, en la conciencia del lector de la obra y en la conciencia de la colectividad, se ha ido conformando una sensación de personajes reales, escapados de la novela

Por último es necesario mencionar la perfección y riqueza lingüísticas. Un dato nos puede llevar a intuir hasta qué punto esto es cierto en todos los aspectos: el número de palabras distintas usadas en la novela es de más de doce mil - hoy, una persona culta conoce seis o siete mil.


sábado, 4 de octubre de 2014

El Quijote de la Mancha


Información



Publicación de la Obra

La primera parte de la obra apareció en 1605, antes de la publicación de las Novelas Ejemplares, con el título de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. El éxito fue inmediato; hubo varias ediciones en aquel año y los siguientes. En 1615 apareció la segunda parte con el título de El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha . A partir de entonces, se ha convertido probablemente en el libro más editado mundialmente, con lo que se confirman las palabras proféticas de Cervantes: "y a mí se me trasluce que no ha de haber nación ni lengua donde no se traduzca" .

Argumento

En Don Quijote de la Mancha se narra la historia de un hidalgo maduro que, por la excesiva lectura de libros de caballería, “se vuelve loco” y concibe la idea de hacerse caballero andante y así recrear la antigua caballería. Equipado de armas y caballo, "Rocinante", y, desde la segunda salida acompañado por un vecino llamado Sancho Panza, que le sirve de escudero, corre mil aventuras de las que generalmente sale malparado. La tercera vez que vuelve, vencido por el Caballero de la Blanca Luna, es ya para morir. En la primera parte se entrecruzan con la línea argumental novelas cortas de diferentes tipos.

Estructura

Confluyen diversos aspectos en la estructuración de la novela:

En primer lugar las dos partes . Y esto, que podría haber sido una mera división externa, se convierte en auténtico hecho estructurador por las diferencias que se muestran entre una y otra. Especialmente importante, en este sentido, la que afecta al desarrollo de los personajes principales. En efecto, si bien hay una evolución continua a lo largo de toda la obra, la diferencia de su comportamiento entre la primera parte y la segunda es marcada. En la primera, don Quijote ve la realidad transformada por su imaginación caballeresca (donde hay molinos ve gigantes, por ejemplo); en la segunda, en cambio, la ve como es y son los demás personajes los que las convierten en aventuras caballerescas.  Don Quijote, por tanto, se acerca cada vez más al mundo de la realidad. Por otra parte, Sancho, en la segunda parte, se ha acomodado mejor a su amo y participa más de su mundo, llegando a vivir la pura ilusión en la ínsula Barataria. Todo ello des emboca en el entrecruzamiento final del idealismo de don Quijote con el realismo de Sancho.

Aparte de esto se aprecian las tres salidas como otro elemento estructurador, el más generalmente tratado. La división de la obra en tres salidas permite ver claros paralelismos entre ellas, aunque su extensión es muy diferente: una preparación y salida, una serie de aventuras y vuelta.

En la primera vuelta , don Quijote regresa no sólo armado caballero sino también triunfante, desde su perspectiva, con su primera hazaña (la del muchacho vapuleado); y ni siquiera contraría su optimismo caballeresco el molimiento por parte de los mercaderes. En la segunda ya su vuelta se realiza enjaulado y, pese al recurso del encantamiento, es una situación humillante que puede crear dudas en don Quijote: "Muchas y muy graves historias e yo leído de caballeros andante; pero jamás he leído ni visto, ni oído, que a los caballeros encantados los lleven desta manera y con el espacio que prometen estos perezosos animales" . En la tercera , se da el derrumbamiento total de Don Quijote y de su ideal caballeresco; tal es así, que vuelve para morir tras haber recuperado la razón. Si esta evolución de don Quijote la consideramos a la par que la de Sancho, de sentido contrario, estaremos probablemente en el auténtico meollo del asunto de la novela. Efectivamente, hay un progresivo acercamiento de las iniciales posturas contrapuestas de don Quijote y Sancho (idealismo - realismo) hacia un equilibrio e incluso entrecruzamiento final.

Por último, un elemento estructurador fundamental, olvidado con demasiada frecuencia, es el carácter paródico de la novela. La estructura de El Quijote parece ser la de una parodia de los libros de caballerías y, por ello, sigue sus esquemas: se apropia de la disposición general de dichos libros, de sus personajes, del encadenamiento de aventuras y de sus quimeras.

Trascendencia humana de "El Quijote"

Tres razones nos obligan a contemplar El Quijote como una obra de trascendencia humana inabarcable:

Por la jamás igualada sensación de vida verdadera, de realidad sucedida que nos dan las figuras de "El Quijote" , como dice Alborg. En efecto, la novela entera y cada una de sus frases y palabras son un caudal de vida que desborda.

Pero ni siquiera esto es lo fundamental. El libro en sí es la representación más auténtica de la lucha de dos radicales y universales actitudes humanas: la subjetividad frente a la objetividad, el idealismo frente al realismo. Y diríamos más, no sólo son actitudes que se afincan cada una en individuos diferentes, sino que, antes y primariamente, son dos tendencias profundas que, en lucha permanente, predominando una u otra según personas y momentos, proporcionan a cada uno la desazón de la búsqueda de la verdad. Y es el hecho de tratarse de actitudes humanas, como dice Alborg, lo que le da mayor hondura universal que la de los grandes mitos de otras obras; éstas responden a una pasión específica (amor, poder, etc.) encarnadas en héroes que, con toda su trascendencia, son sólo porciones del espíritu humano. Sin embargo, lo que don Quijote y Sancho simbolizan son dos modos de ser y dos tendencias de las que ningún humano se escapa.

Por último, como también dice Alborg, "lo más grande de la creación cervantina consiste en que esta prodigiosa universalidad de sus personajes se funde estrechamente con aquella individuada y personalísima existencia" de éstos. Don Quijote y Sancho no son símbolos que pretendan demostrar o mostrar algo, como ocurre en mayor o menor medida, en otras obras también importantes, sino personajes concretísimos que se van haciendo según van viviendo literariamente (como sucede en la vida misma); de ahí que nos parezcan personajes auténticamente históricos.


Técnica y estilo

Atendiendo sólo a aspectos generales y muy someramente, cabe señalar los siguientes recursos estilísticos:

La parodia (imitación, generalmente burlesca, de una obra, género, autor,... exagerando o ridiculizando sus rasgos más característicos) está presente, de forma constante, en todo el libro. La misma concepción de la novela y, por tanto, la estructuración de la mayoría de las aventuras es, como se ha dicho, una parodia de los libros de caballerías. Pero ésta se manifiesta también continuamente en recursos técnicos y estilísticos más concretos: en el recurso del apócrifo, en el lenguaje altisonante y arcaizante, en el uso y abuso de la hipérbole, etc.

La ironía , resultado en muchos casos de la parodia, es el recurso tal vez más utilizado en El Quijote ; tan es así, que apenas hay frase que no lleve un doble sentido. La vemos ya en el encabezamiento de los capítulos con sus títulos hiperbólicos, en el desajuste constante entre actitudes y situaciones, en muchísimas expresiones de don Quijote y Sancho, etc.

Tanto la parodia como la ironía son ríos que desembocan en el inagotable humor del Quijote. Pero el humorismo sobrepasa dichos recursos: lo encontramos también en los graciosísimos diálogos entre Sancho y don Quijote, en la creación de nombres propios, en la invención de expresiones (como "escuderil vápulo", "académico argamasillesco", médico insulano", "gobernadoresco",...) en los trastrueques idiomáticos en la boca de Sancho, en los juegos de palabras, etc. Aunque la verdad es que parodia, ironía y humor se aúnan en una misma realidad literaria y no siempre admiten diferenciaciones claras.

Cabe resaltar también como otra consecución técnico estilística del Quijote la perfección del diálogo . Es, en primer lugar, el medio por el que los personajes, sobre todo don Quijote y Sancho, descubren sus intimidades en un proceso dialéctico que los define como seres independientes y vivos, a la vez que los conforma progresivamente. Pero, además, es un elemento estructural de primera magnitud que dinamiza la novela: las aventuras perderían gran parte de su valor sin los diálogos precedentes y subsiguientes.

Uno de los hechos que más llama la atención durante la lectura de El Quijote es el grado de realismo y de vida independiente que Cervantes consigue plasmar en sus personajes, muy en especial en don Quijote y Sancho. En efecto, en la conciencia del lector de la obra y en la conciencia de la colectividad, se ha ido conformando una sensación de personajes reales, escapados de la novela
Por último es necesario mencionar la perfección y riqueza lingüísticas . Un dato nos puede llevar a intuir hasta qué punto esto es cierto en todos los aspectos: el número de palabras distintas usadas en la novela es de más de doce mil - hoy, una persona culta conoce seis o siete mil.

lunes, 24 de marzo de 2014

Origen de la Tragedia



A lo largo de la historia, el hombre ha dirigido su atención hacia su propio mundo interior. Gracias a esta búsqueda de lo intrínsecamente humano hemos podido disfrutar de grandes producciones artísticas, como las tragedias griegas. Pues en ellas, se narran las aventuras del hombre, que explora los abismos y vericuetos del alma.

En el año 334 a.C. Aristóteles postuló que la tragedia (mediante una serie de circunstancias que suscitan piedad o terror) es capaz de lograr que el alma se eleve y se purifique de sus pasiones. Este proceso, que se denomina "catarsis", es la purificación interior que logra el espectador a la vista de las miserias humanas. El fondo común de lo trágico será la lucha contra un destino inexorable, que determina la vida de los mortales; y el conflicto que se abre entre el hombre, el poder, las pasiones y los dioses. Sus temas, sin duda grandilocuentes, no solo no han perdido vigencia, sino que además adoptan otro significado y se materializan continuamente, en los distintos sucesos que padece la humanidad.

Los griegos fueron los creadores de la tragedia. En un principio, le confirieron un profundo sentido religioso, ya que la obra trágica nació como representación del sacrificio de Dionisios (Baco) y formaba parte del culto público.

Para los antiguos griegos, Dionisios era la divinidad protectora de la vida y símbolo del placer, el dolor y la resurrección. Durante la época de la vendimia en su honor se cantaban a coro distintos himnos llamados ditirambos. En los poblados y en las plazas, donde el público danzaba, 50 coreutas hacían una ronda alrededor del altar. Representaban a los "hombres cabrones" o "sátiros" (seres mitológicos que tenían cuerpo de hombre y piernas de cabra) que lamentaban el sepelio del dios.

Primitivamente, sólo se trataba de una ceremonia mimética, pero con el correr de los años, las técnicas fueron evolucionando y la magia del disfraz enriqueció la puesta en escena. Cuando los actores interrumpían sus lamentos para tomar aliento, se introducía entre las estrofas el "solo" de un recitante. A partir de esta primera innovación, ya no sólo se conmemoraba la pasión de un dios sino también, todos los rasgos de la leyenda, que eran interpretados por gemidos que emitía la concurrencia a modo de acompañamiento. Esta ceremonia recibía el nombre de "coro cíclico".

Las ofrendas del público consistían generalmente en un macho cabrío, que era consagrado a Dionisios. Etimológicamente, la palabra "tragedia" tiene mucho que ver con este ritual. El nombre deriva de "trago día" (del griego "tragos", que significa macho cabrío y de "oda", que significa canto).


EVOLUCIÓN DE LA TRAGEDIA:


El primer trágico fue Tespis, que triunfó en el ano 536 a.C. en el Primer Concurso Trágico instituido por Pisístrato para las grandes dionisíacas (fiestas que se celebraban durante los primeros días de abril y que duraban 6 días).  Tespis reemplazó el pintarrajeo grosero de los coreutas por una máscara de género estucado. Las máscaras representaban las facciones de los distintos personajes. Las más primitivas estaban hechas de corteza de árbol luego de cuero forrado con tela y finalmente, de madera. Los creadores eran verdaderos artesanos, la abertura de la boca era grande y prolongada como un embudo hecho de cobre. Este formato contribuía a aumentar el volumen de la voz en escena. Hubo varias clases de máscaras: cómicas, trágicas y satíricas. Las primeras eran ridículamente toscas, con los ojos bizcos, la boca torcida y las mejillas desvencijadas. Las trágicas eran notablemente grandes, tenían la mirada furiosa, los cabellos erizados y las sienes o la frente deformes. Las satíricas eran las más repugnantes y representaban solamente figuras extravagantes y fantásticas, tales como cíclopes, centauros, faunos y sátiros.  Con las innovaciones que introdujo Tespis, la máscara griega dejó de lado el bestiario fabuloso y la tragedia adquirió un tenor más humano. A comienzos del siglo V a.C, la tragedia ya se había instalado como género dentro de la literatura. 



Características


Podría decirse que el eje central de toda obra trágica es el restablecimiento doloroso del orden, y el alumbramiento traumático del deber en su doble aspecto. Desde el plano religioso, desarrolla el antagonismo que existe entre el hombre y el cosmos. Y en el plano político explica la conflagración subyacente entre el hombre y el poder.

Tanto en un aspecto como en otro, la representación será el vértice del debate. No es casual, por ejemplo, que la figura más relevante de las obras clásicas sea la de los reyes. Esto se debe a que ellos representaban los blancos más visibles de la sociedad, y en consecuencia, eran los más susceptibles, ya que la vida privada de los monarcas, en un espectáculo público pertenecía a todo el mundo.

Este aspecto formaba parte de la mentalidad de los griegos. De hecho, la Polis era considerada como un todo, y la justicia, para este pueblo era un valor excelentísimo. Si no había justicia en sus gobernantes la Polis tampoco podía ser justa. Por eso, para los griegos, la política y los políticos eran los encargados de ejecutar justicia, pero en una dimensión propiamente humana. No había posibilidades de realización individual dentro de un régimen injusto.  La justicia era para ellos una perfección valiosa; algo que no se buscaba por sus ventajas, y cuyos designios, sin embargo eran implacables.  


La finalidad de los festivales dramáticos era la de exaltar la tradición mítica, el patriotismo; aleccionar, conmover, marcar nuevos rumbos, como así también dar lugar a cuestiones honoríficas y cuando no, farandulescas. Muchos actores obtenían premios tales, como la corona de hiedra o placas recordatorias llamadas ex-voto. Desde luego que tampoco faltaron los "intereses creados". En los teatros, en primera fila y en los palcos de honor, había un gran sitial destinado al sacerdote del dios.

El coro (coreutas) estaba a cargo de los ciudadanos ricos y hacendados, quienes corrían con todos los gastos del espectáculo, creyendo que cumplían así un deber de piedad patriótica" (piedad que, por cierto, contribuía también a la conquista de los sufragios populares). Los asistentes eran clasificados por categorías: los sacerdotes, magistrados y generales; luego los ciudadanos y por último el pueblo.


En los anfiteatros se utilizaron distintos mecanismos. Al principio fueron pocos y rústicos; luego se fueron perfeccionando e incluyeron plataformas móviles y todo tipo de parafernalias, gracias a las cuales los personajes adquirían mayor movilidad y desplazamiento sobre el escenario.

Sin duda, tres de los trágicos más grandes de la historia de la literatura son Esquilo, Sófocles y Eurípides. Cada uno, imbuido por los sucesos de su tiempo supo plasmar en sus obras las emociones, las angustias, las dudas y las pasiones de los hombres de su época, con exquisito talento.  

Para saber más de los griegos:




sábado, 5 de mayo de 2012

Siglo de Oro Español


El Siglo de Oro, ha sido uno de los más brillantes y prolíficos períodos del arte español. Repasamos sus artístas más destacados y -por supuesto- el contexto histórico que posibilitó esta conjunción de grandes maestros.



Podríamos considerar que el Siglo de Oro español comienza en la segunda mitad del siglo XVI, cuando tras las crisis sociales surgidas en Castilla, Valencia y Mallorca, Carlos I estabiliza su Imperio y consolida un Estado Moderno con una Monarquía absoluta. Social y económicamente, España encara una fase de expansión. La plata de los tesoros que se extraen de América, así como la herencia que el Rey acopia en sus manos de reinos de medio Europa favorecen al desarrollo del país.

La creatividad y la producción artística empiezan a desarrollarse poco más tarde, a finales ya del siglo, con el Renacimiento. Entrados ya en el siglo XVII, y mientras la sociedad española empieza a vivir su declive, producto de la progresiva ruina a la que se ve sometido el Estado español para mantener todas sus colonias, el Siglo de Oro, en su vertiente cultural llega a su auge de la mano de nuevas corrientes artísticas: el Manierismo y el Barroco.

La expulsión de los moriscos, las guerras de separación de Portugal y Cataluña, los bandidos, la falta de recursos que provenían de América, cada vez más escasos, inciden en el proceso expansionista del Imperio. Comienzan las derrotas exteriores y con ellas, el desmembramiento del Reino.

La literatura en el Siglo de Oro

Pero tradicionalmente, hablar del Siglo de Oro español, es relacionarlo con la cultura. Juan Luis Vives, seguidor de Erasmo, los hermanos De Valdés, o Francisco de Vitoria, fueron los primeros que comenzaron a destacarse en el ámbito literario, todos de marcado índole económico, como poco más tarde, lo fueron Martín de Azpilcueta y Tomás de Mercado. Las ciencias experimentales comenzaron a florecer. Surgieron centros de estudio como la Casa de la Contratación o la Biblioteca de El Escorial. Y como consecuencia, se desarrollaron otras ciencias aplicadas, como las navales, la cartografía o la minería.

Paralelamente, a mediados del siglo XVI, la literatura renacentista también empezó a dar sus primeros frutos importantes de la mano de Garcilaso de la Vega, de clara inspiración italiana, y de Fray Luis de León. En novelas, surgió con fuerza el género picaresco con “El Lazarillo de Tormes” en el año 1554.
Ya en el siglo XVII, la crisis económica y social, fomentó el gusto por el espectáculo; las clases populares dieron un paso al frente e intentaron en el campo de las artes ofrecer una expresión al mundo de la situación que se vivía. La ostentación, la extroversión.

El Barroco español conoció una época gloriosa: Francisco de Quevedo, representante del conceptismo, firme defensor de la moral, y gran escritor de poemas amorosos. Luis de Góngora, el mayor exponente del culteranismo con su “Fábula de Polifemo y Galatea” (1613). Los ensayos renacen con Baltasar Gracián y su “Criticón“, y sobre todo, la narrativa hispana de la mano del propio Quevedo con su “Buscón“, Mateo Alemán y su “Guzmán de Alfarache” o Miguel de Cervantes con la obra cumbre de la literatura española: “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha“.

Por último, enmarcado también dentro del Barroco español, no podía quedarse atrás el teatro, y de esta época es también el mayor exponente, el Fénix de los Ingenios, el prolífico dramaturgo Lope de Vega, autor de grandes obras como “El Caballero de Olmedo” o “Fuenteovejuna“. Tirso de Molina, con “El burlador de Sevilla” o Calderón de la Barca, otro de  grandes autores, con “La vida es sueño” y “El Alcalde de Zalamea“, son también claros representantes del Siglo de Oro.

El Siglo de Oro fue para todos un grito a los sentidos, a la expresión en todas sus artes, a la elevación del espíritu, y a la grandeza de un Imperio venido a menos, pero que durante más de un siglo se convirtió en el centro mundial artístico.

Novelas de Caballería




Las novelas de caballería experimentaron una gran popularidad en España y Portugal durante el siglo XVI. Estos libros están protagonizados por caballeros andantes (héroes), que son grandes guerreros que suelen perseguir el amor de una dama. Este aspecto romántico está inspirado en el amor cortés, una concepción platónica y mística del amor.

Hay que tener en cuenta que, aunque las novelas de caballería puedan presentarse como crónicas verdaderas, no son más que obras de ficción. Son, por lo tanto, ficciones de primer grado, donde los hechos son más importantes que los personajes (que, por lo general, son arquetípicos y planos).

Los libros de caballería, más allá de lo que afirmen, ofrecen una geografía fantástica (con viajes a nuevas tierras, pueblos con extraños ritos, selvas misteriosas o criaturas inexistentes) y se ubican en un tiempo remoto y mítico, sin referencias a circunstancias sociales contemporáneas. Hay novelas que, incluso, se presentan como traducidas de originales escritos en árabe, griego u otras lenguas, o como manuscritos hallados tras haber permanecido ocultos durante un largo tiempo.



Otra característica importante de las novelas de caballería es su estructura abierta, con múltiples continuaciones y una constante presencia de la amplificación (cada generación debe superar las hazañas conseguidas por su antecesora).

A lo largo de sus aventuras, los héroes deben superar distintas pruebas para merecer a su dama u obtener alguna honra. Por eso, las motivaciones principales de los caballeros son el amor y la fama.

Por otra parte, la violencia aparece glorificada, ya que estos héroes son valorizados tras sus triunfos con las armas.

Literatura romana




El pueblo romano creció y se desarrolló desde la ciudad de Roma hasta formar uno de los mayores imperios conocidos por la historia. En su devenir, que abarca aproximadamente desde el siglo VII a.C. hasta el siglo V d.C., los romanos entraron en contacto con muchas otras culturas, pero una de ellas los marcó como ninguna otra: la griega.
Si bien Roma no se distinguió por su originalidad, sino por su enorme capacidad para asimilar e imitar las tecnologías, organizaciones y pensamientos de otros, en el campo del arte y de la literatura su modelo fue sin duda el griego. La literatura griega se erigió así en los cimientos de la literatura romana, si bien ésta la renovó en algunas aspectos y la presentó a la historia en su forma final.
Por supuesto, si bien la literatura romana tomó muchas ideas e imitó el estilo griego, escribió sus obras en su propia lengua, el latín, lengua muerta en la actualidad pero que tuvo una enorme vigencia histórica durante la Edad Antigua y Medieval. El latín fue una lengua práctica, mucho menos armoniosa que la griega y con menos vocabulario, por lo cual las obras latinas tenían un sentido más bien didáctico-moralizante.
En cuanto a los autores romanos más destacados, Livio Andrónico,fue un escritor de origen griego que vivió en el siglo III a.C., tradujo al latín la Odisea e inició época romana en literatura. De esa misma época fue Nevio, quien se encargó de la traducción de la Iliada.
La época dorada de la literatura romana se vivió en el siglo I a.C, y particularmente en la convulsa etapa de las guerras civiles y la instauración del Imperio bajo Augusto. En esa etapa coincidieron Virgilio, autor de la Eneida; Ovidio, que escribió Las Metamorfosis;Séneca, uno de los mayores filósofos de Roma; Horacio, Marcial, Juvenal y algunos otros. Algo posterior es Plinio el Joven, cuyo legado científico y naturalista fue comparable a su calidad literaria. Más adelante es obligada la referencia a Suetonio, autor de “Las vidas de los doce césares”, una obra capital para los historiadores de los inicios del Imperio Romano.

Virgilio - La Eneida


Publio Virgilio Marón. Hijo de campesinos, Virgilio nació en Andes, una aldea próxima a Mantua, en la región italiana de Venetia et Histria. Aunque hijo de padres modestos, Virgilio estudió retórica y lengua y filosofía griegas en Cremona, Milán, Roma y Nápoles.

Si bien no intervino de modo directo en la vida política, desde muy pronto Virgilio disfrutó del apoyo de mecenas y amigos, como Cayo Mecenas, el poeta Horacio e incluso Octavio, el futuro emperador Augusto, en parte propiciado por el éxito de su primera obra mayor, las Bucólicas, en las que desarrolla muchos temas de la tradición pastoril, tomados sobre todo de los Idilios de Teócrito, aunque introdujo numerosas alusiones a personajes y situaciones de su época.

Incitado por sus protectores, escribió las Geórgicas, en apoyo de la política imperial de relanzar la agricultura en Italia, en las cuales recrea la belleza de la vida campesina y sus distintos aspectos: labranza, ganadería y apicultura.

La vertiente pública de la poesía de Virgilio llegó a su cima cuando afrontó la tarea de escribir un ambicioso poema patriótico a imagen de las grandes epopeyas homéricas, la Eneida, que debía cantar las virtudes del pueblo romano y cimentar una mitología propia para la nación. Para ello escogió la conocida figura legendaria del héroe troyano Eneas. Durante otros doce años trabajó en la composición de esta su obra maestra, poema épico que incluye doce cantos o libros.

Al principio, Eneas logra huir del desastre de Troya llevando sobre los hombros a su anciano padre, Anguises, y a su hijo Ascanio de la mano; reúne una flota y zarpa con los supervivientes troyanos rumbo a Tracia, Creta, Epiro y Sicilia, antes de abordar las costas de África. Luego relata los amores de la reina de Cartago, Dido, con Eneas, y el suicidio de ella tras la partida del héroe. Tras un interludio, la última parte narra la llegada de Eneas a Italia, y la guerra que sostiene con Turno, rey de los rútulos; la victoria le otorga la mano de Lavinia, princesa del Lacio.

Según Virgilio, el linaje romano procede del hijo de Eneas, Ascanio, que habría fundado la ciudad de Roma. El modelo homérico está presente tanto a nivel formal como temático, aunque es visible también la influencia de poetas romanos como Ennio, Lucrecio y Apolonio de Rodas.

El verso de Virgilio en la Eneida fue considerado en su propia época, y a partir de entonces, como modelo de perfección literaria tanto por su equilibrio métrico como por su musicalidad. Sin embargo, el poeta no pudo terminar su obra, pues en el 19 a.C. emprendió un viaje por Grecia y Asia con la intención de corroborar sobre el terreno las referencias paisajísticas y geográficas de su obra maestra, práticamente finalizada para entonces, y para profundizar en el estudio de la filosofía. Durante el viaje enfermó gravemente, y en su lecho de muerte pidió a sus amigos Vario y Plocio que destruyeran la Eneida, por considerarla imperfecta, ruego que no fue atendido por orden de Augusto.

Se atribuye asimismo a Virgilio la composición de un conjunto de obras menores de carácter épico, elegíaco y didáctico, conocido como el Appendix vergiliana, que quizás podrían ser obras de juventud, aunque no está bien dilucidada su autoría. El renombre de que gozó fue enorme no sólo en su época, sino a lo largo de toda la Edad Media, que le consideró como un cristiano anticipado, e incluso se llegó a ver en una de sus Bucólicas una profecía de la llegada del Mesías. En su Divina Comedia, Dante lo convirtió en su guía a través del Infierno y el Purgatorio, y le consideró su maestro.

Eneas:

Eneas (Αινειασ) es un héroe de la mitología latina basado en el héroe de la Odisea descrito por Homero. Era hijo de Anquises, un príncipe troyano y de Venus, la diosa del amor.
Eneas fue criado por unos pastores en la montaña hasta que cumplidos los cinco años, su padre Anquises se lo llevó a la ciudad a casa de su cuñado Alcátoo para que éste le educase. Con el tiempo se convirtió en el más valeroso de los héroes troyanos, después de Héctor. En los combates que tuvieron lugar durante la guerra de Troya, se vio auxiliado y favorecido en varias ocasiones por algunos dioses, según cuenta la narración de Homero, que termina de relatar sus hazañas cuando da fin a dicha guerra. Las aventuras y sucesos posteriores son creación del poeta romano Virgilio, que era poeta oficial de Augusto.
Cuando la guerra de Troya se terminó Eneas fue perdonado por los griegos en consideración a que había sido partidario de la paz y había terciado por la devolución de Helena aMenelao, su marido griego. Eneas marchó con un grupo de troyanos a Macedonia, de allí a Sicilia (en ambos sitios surgieron aventuras) hasta llegar a Laurentio en la costa delLacio, en la península itálica. Allí fundó otra Troya en la costa del mar Tirreno, en el lugar de desembarco. Después remontó el río Álbula (que más tarde sería llamado Tíber) y llegó hasta un poblado llamado Palanteo que estaba emplazado en el lugar que con el tiempo sería conocido como el Palatino. La región era gobernada por Latino, el rey de los aborígenes. Eneas hizo una alianza con este rey y además se casó con Lavinia, su hija; en su honor fundó la ciudad de Lavinio. Eneas y Lavinia tuvieron un hijo al que llamaronAscanio.

La Eneida

Aunque en su juventud Virgilio participó de la corriente literaria de los poetas, cuya producción consistía principalmente en breves poemas sobre argumentos de amor o temas ligeros, para escribir la Eneida se inspiró, en la antigua poesía épica romana de Naevius y de Ennius, y más aún en los poemas homéricos. Se puede, en efecto, dividir la Eneida en dos partes: los seis primeros libros, que relatan el viaje de Eneas, recuerdan la Odisea, mientras que pensamos en la Iliada leyendo los otros seis libros, que relatan los grandes hechos cumplidos por Eneas en Italia hasta su victoria final sobre los latinos.
El poema fue escrito bajo el reinado de Augusto, para celebrar la pacificación del Imperio, pero en realidad es algo más que una alabanza al emperador. Aparece como la apología del espíritu de Roma a través de las aventuras del héroe legendario Eneas, cuyos descendientes habrían fundado la ciudad. Virgilio mezcló en su poema la leyenda con la realidad, según costumbre de los poetas épicos.


Este poema, editado por primera vez por los amigos de Virgilio, Varius Tuca, ha suscitado la admiración de los poetas de todos los tiempos, y siempre se lo ha considerado como una de las más bellas exaltaciones de Roma que se hayan escrito. Por el interés de su argumento general, por la belleza de sus episodios secundarios, por la puntualidad y excelencia del estilo, por la melodía de los versos y por una profunda comprensión de las grandezas y los dolores humanos, es la Eneida uno de los grandes poemas épicos de la literatura universal.

Después de una breve introducción en que Virgilio anuncia cuál será el tema de la Eneida, comienza el relato. Eneas, príncipe troyano, navega por las aguas sicilianas hacia Italia, cuando Eolo, obedeciendo a la voluntad de la pérfida Juno, desencadena una terrible tempestad, durante la cual se extravían algunos barcos troyanos, mientras otros encallan en las costas. Felizmente, Neptuno, irritado por la audacia de Eolo, devuelve la calma al níar y a los vientos. Eneas, con siete de sus naves, se refugia en un puerto, cerca de Cartago. Es recibido con benevolencia por la reina Dido, viuda del rey Siqueo. Interrogado sobre las desgracias de su patria, cuenta los últimos días de Troya, con los trágicos acontecimientos que siguieron a la entrada en la ciudad del caballo de madera ideado por Ulises. Explica cómo, habiéndosele aparecido en sueños Héctor, para aconsejarle la huida, logró salvarse con su padre Anquises, su pequeño hijo Ascanio (también llamado Yulo) y los dioses de su patria.

El Pueblo Hebreo y la Biblia


La Tierra Prometida.



El Cercano Oriente, en especial la región que la Biblia denomina Canaán y los romanos llamaron Palestina, es la zona donde floreció la cultura hebrea. Este pueblo nómada procedente de la Mesopotamia, se asentó en esa región dedicándose a la ganadería, la agricultura y el comercio. Fue una tierra de tránsito, objeto de invasiones, destierros y también retornos.

Se trató de una sociedad patriarcal ya que se le daba el título de patriarca al hombre jefe de la familia. Del patriarca dependían su esposa así como también sus hijos con sus respectivas familias menores (clan). La sucesión era por línea masculina y tenía prioridad el primogénito. El padre de cada casa tenía derecho  de vida y muerte sobre sus hijos y estos le debían obediencia.

Según el relato bíblico, Abraham fue el fundador de la primera fe monoteísta y a la vez primer patriarca del pueblo hebreo. Fue el hombre que realizó el primer pacto o ALIANZA con Dios la cual establecía que a cambio de obediencia y fidelidad el pueblo tendría su ayuda y protección.

Más adelante Moisés será el padre espiritual del pueblo hebreo y líder de su liberación del cautiverio en Egipto, por intermedio de él dios hace entrega de las Tablas de la Ley con los Diez Mandamientos, considerados preceptos éticos de gran importancia para la humanidad.

Este pueblo monoteísta se diferenciaba de los demás pueblos contemporáneos que mantenían el politeísmo. Además, el dios hebreo es perfecto, omnipresente, omnipotente y omnisciente y sobre todo es el único capaz de juzgar sobre el bien y el mal. 

La BIBLIA



Se llama BIBLIA al conjunto de escritos del pueblo hebreo que el judaísmo y el cristianismo consideran de un valor religioso superior. La palabra bibliase deriva del griego biblión: "conjunto de libros" por lo cual se la puede considerar como una pequeña biblioteca. 

Esta obra trata de las relaciones entre Dios y el hombre, por medio de ella dios se revela a sí mismo y da a conocer su voluntad y su propósito redentor. Contiene por lo tanto la acción poderosa de Dios en la historia humana.

La Biblia que los cristianos reconocen se compone de dos grandes secciones, llamadas respectivamente ANTIGUO TESTAMENTO y NUEVO TESTAMENTO. La Biblia que los judíos reconocen es el Antiguo Testamento.

Los autores de los escritos y libros que los componen se sirvieron del lenguaje del pueblo al que pertenecían en la época en que ellos escribían, por eso los que forman en Antiguo Testamento están escritos en hebreo y arameo y los del Nuevo Testamento en griego. A partir de estas lenguas se han hecho traducciones a las demás lenguas del mundo.

Estos autores, en el curso de más de mil años, se valieron de tradiciones orales y escritas y eligieron diferentes formas para expresarlas por lo que podemos encontrar en la Biblia poesía, narraciones, dichos, leyes, instrucciones, proverbios, entre otros.

Además de considerarse una obra fundamental de la literatura universal, no debemos olvidar que representa un libro sagrado para judíos y cristianos que han escuchado en ella la voz de Dios que les habla directamente en cada época y situación.

ANTIGUO TESTAMENTO

La primera gran sección de la Biblia de los cristianos se conoce comoAntiguo Testamento. En este caso la palabra testamento se usa como sinónimo de pacto, convenio o alianza. En este sentido Antiguo Testamento equivale a "Antiguo Pacto", también se lo conoce como Escrituras o Sagradas Escrituras.

El texto que sirve de base para esta sección es el masorético, oficialmente conservado, transmitido y autorizado por eruditos bíblicos. El hebreo se escribía en un principio solo con las consonantes, no se veía con claridad la separación entre las palabras por lo cual algunos términos se interpretan de manera diferente.

En la biblia hebrea los textos de esta sección se clasifican en tres grupos llamados la Ley, los Profetas y los Escritos. El primer grupo está formado por los primeros cinco libros (Pentateuco); en el segundo se incluyen los libros de historia como los de Josué, Jueces, Samuel y Reyes; el tercer grupo comprende los libros restantes, terminando con los de Crónicas.

El Antiguo Testamento tiene relación principalmente con el pacto o alianza que Dios establece primero con los patriarcas, y después con sus descendientes, que vinieron a formar el pueblo de Israel. Dios eligió a este pueblo para mostrar en él cómo se propone realizar sus designios para el género humano. Además relata cómo históricamente el pueblo fue algunas veces fiel al pacto y cómo otras se apartaba de él. Refiere los desastres que Israel sufría cuando caía en la infidelidad, y cómo a pesar de todo, Dios se mantenía fiel a sus promesas de redención.

NUEVO TESTAMENTO

El Nuevo Testamento equivale al Nuevo Pacto y es la sección que trata sobre Jesucristo quien renueva el pacto de Dios con el pueblo a partir de su persona y obra redentora. Esto se basa en las "buenas noticias" (Evangelios) de que Dios llega al hombre en la persona de Jesús y en él ofrece la salvación a todos los hombres, de cualquier pueblo y nación que confíen en él como Señor y Salvador.

El Nuevo Testamento contiene las escrituras reconocidas como de inspiración divina por todas las confesiones cristianas. Son veintisiete libros escritos por unos diez autores en el curso de más o menos cincuenta años. Los primeros cuatro son los Evangelios, seguidos de los Hechos de los Apóstoles, las cartas del Apóstol Pablo, cartas universales y Apocalipsis.