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lunes, 24 de marzo de 2014

Origen de la Tragedia



A lo largo de la historia, el hombre ha dirigido su atención hacia su propio mundo interior. Gracias a esta búsqueda de lo intrínsecamente humano hemos podido disfrutar de grandes producciones artísticas, como las tragedias griegas. Pues en ellas, se narran las aventuras del hombre, que explora los abismos y vericuetos del alma.

En el año 334 a.C. Aristóteles postuló que la tragedia (mediante una serie de circunstancias que suscitan piedad o terror) es capaz de lograr que el alma se eleve y se purifique de sus pasiones. Este proceso, que se denomina "catarsis", es la purificación interior que logra el espectador a la vista de las miserias humanas. El fondo común de lo trágico será la lucha contra un destino inexorable, que determina la vida de los mortales; y el conflicto que se abre entre el hombre, el poder, las pasiones y los dioses. Sus temas, sin duda grandilocuentes, no solo no han perdido vigencia, sino que además adoptan otro significado y se materializan continuamente, en los distintos sucesos que padece la humanidad.

Los griegos fueron los creadores de la tragedia. En un principio, le confirieron un profundo sentido religioso, ya que la obra trágica nació como representación del sacrificio de Dionisios (Baco) y formaba parte del culto público.

Para los antiguos griegos, Dionisios era la divinidad protectora de la vida y símbolo del placer, el dolor y la resurrección. Durante la época de la vendimia en su honor se cantaban a coro distintos himnos llamados ditirambos. En los poblados y en las plazas, donde el público danzaba, 50 coreutas hacían una ronda alrededor del altar. Representaban a los "hombres cabrones" o "sátiros" (seres mitológicos que tenían cuerpo de hombre y piernas de cabra) que lamentaban el sepelio del dios.

Primitivamente, sólo se trataba de una ceremonia mimética, pero con el correr de los años, las técnicas fueron evolucionando y la magia del disfraz enriqueció la puesta en escena. Cuando los actores interrumpían sus lamentos para tomar aliento, se introducía entre las estrofas el "solo" de un recitante. A partir de esta primera innovación, ya no sólo se conmemoraba la pasión de un dios sino también, todos los rasgos de la leyenda, que eran interpretados por gemidos que emitía la concurrencia a modo de acompañamiento. Esta ceremonia recibía el nombre de "coro cíclico".

Las ofrendas del público consistían generalmente en un macho cabrío, que era consagrado a Dionisios. Etimológicamente, la palabra "tragedia" tiene mucho que ver con este ritual. El nombre deriva de "trago día" (del griego "tragos", que significa macho cabrío y de "oda", que significa canto).


EVOLUCIÓN DE LA TRAGEDIA:


El primer trágico fue Tespis, que triunfó en el ano 536 a.C. en el Primer Concurso Trágico instituido por Pisístrato para las grandes dionisíacas (fiestas que se celebraban durante los primeros días de abril y que duraban 6 días).  Tespis reemplazó el pintarrajeo grosero de los coreutas por una máscara de género estucado. Las máscaras representaban las facciones de los distintos personajes. Las más primitivas estaban hechas de corteza de árbol luego de cuero forrado con tela y finalmente, de madera. Los creadores eran verdaderos artesanos, la abertura de la boca era grande y prolongada como un embudo hecho de cobre. Este formato contribuía a aumentar el volumen de la voz en escena. Hubo varias clases de máscaras: cómicas, trágicas y satíricas. Las primeras eran ridículamente toscas, con los ojos bizcos, la boca torcida y las mejillas desvencijadas. Las trágicas eran notablemente grandes, tenían la mirada furiosa, los cabellos erizados y las sienes o la frente deformes. Las satíricas eran las más repugnantes y representaban solamente figuras extravagantes y fantásticas, tales como cíclopes, centauros, faunos y sátiros.  Con las innovaciones que introdujo Tespis, la máscara griega dejó de lado el bestiario fabuloso y la tragedia adquirió un tenor más humano. A comienzos del siglo V a.C, la tragedia ya se había instalado como género dentro de la literatura. 



Características


Podría decirse que el eje central de toda obra trágica es el restablecimiento doloroso del orden, y el alumbramiento traumático del deber en su doble aspecto. Desde el plano religioso, desarrolla el antagonismo que existe entre el hombre y el cosmos. Y en el plano político explica la conflagración subyacente entre el hombre y el poder.

Tanto en un aspecto como en otro, la representación será el vértice del debate. No es casual, por ejemplo, que la figura más relevante de las obras clásicas sea la de los reyes. Esto se debe a que ellos representaban los blancos más visibles de la sociedad, y en consecuencia, eran los más susceptibles, ya que la vida privada de los monarcas, en un espectáculo público pertenecía a todo el mundo.

Este aspecto formaba parte de la mentalidad de los griegos. De hecho, la Polis era considerada como un todo, y la justicia, para este pueblo era un valor excelentísimo. Si no había justicia en sus gobernantes la Polis tampoco podía ser justa. Por eso, para los griegos, la política y los políticos eran los encargados de ejecutar justicia, pero en una dimensión propiamente humana. No había posibilidades de realización individual dentro de un régimen injusto.  La justicia era para ellos una perfección valiosa; algo que no se buscaba por sus ventajas, y cuyos designios, sin embargo eran implacables.  


La finalidad de los festivales dramáticos era la de exaltar la tradición mítica, el patriotismo; aleccionar, conmover, marcar nuevos rumbos, como así también dar lugar a cuestiones honoríficas y cuando no, farandulescas. Muchos actores obtenían premios tales, como la corona de hiedra o placas recordatorias llamadas ex-voto. Desde luego que tampoco faltaron los "intereses creados". En los teatros, en primera fila y en los palcos de honor, había un gran sitial destinado al sacerdote del dios.

El coro (coreutas) estaba a cargo de los ciudadanos ricos y hacendados, quienes corrían con todos los gastos del espectáculo, creyendo que cumplían así un deber de piedad patriótica" (piedad que, por cierto, contribuía también a la conquista de los sufragios populares). Los asistentes eran clasificados por categorías: los sacerdotes, magistrados y generales; luego los ciudadanos y por último el pueblo.


En los anfiteatros se utilizaron distintos mecanismos. Al principio fueron pocos y rústicos; luego se fueron perfeccionando e incluyeron plataformas móviles y todo tipo de parafernalias, gracias a las cuales los personajes adquirían mayor movilidad y desplazamiento sobre el escenario.

Sin duda, tres de los trágicos más grandes de la historia de la literatura son Esquilo, Sófocles y Eurípides. Cada uno, imbuido por los sucesos de su tiempo supo plasmar en sus obras las emociones, las angustias, las dudas y las pasiones de los hombres de su época, con exquisito talento.  

Para saber más de los griegos:




sábado, 31 de agosto de 2013

Monólogos.

MONÓLOGO:

El monólogo es técnica que consiste en  un discurso oral o escrito donde el emisor de la comunicación es una sola persona. Puede estar dirigido a un receptor que puede ser individualizado. o al público en general. La finalidad del monólogo puede ser informar, expresar sus sentimientos, intentar despertar emociones, hacer reír o llorar, tratar de convencer a otros, o ser una autorreflexión. No se espera ninguna respuesta. Se pueden distinguir: el monólogo dramático, el monólogo cómico o stand-up y el monólogo interior.


MONÓLOGO CÓMICO. 
Ejemplo:





MONÓLOGO DRAMÁTICO
Ejemplo:





MONÓLOGO INTERIOR
Ejemplo:








martes, 20 de agosto de 2013

Teatro Barroco. Calderón de la Barca.

El teatro barroco



El teatro era el género más popular de la época. Todos los estratos de la sociedad podían disfrutar de este gran espectáculo que incluía actos previos e intermedios con música, canciones y farsas. Las obras se escribían para ser representadas y recién se imprimían cuando ya se habían “gastado” sobre el escenario.
El público, en general, disfrutaba del teatro en los “corrales”: teatros armados en los patios entre edificios vecinos. En el fondo se situaba el escenario con puertas laterales y posteriores, y una o dos galerías para representar escenas en distintas alturas. No había telón, y la escenografía era muy básica y esquemática, de modo que los espacios se creaban por medio de la palabra. Al frente y a los dos costados del escenario estaban las localidades; las de pie en el patio eran las más baratas; las de las gradas y galerías variaban en precio y eran para el público más pudiente. Las funciones se hacían de día, porque no contaban con luz artificial para iluminar todo el corral.
Dado el carácter masivo del público, el escritor se veía obligado a escribir para dejar contentos a todos los estratos sociales. Tenía que mantener a todos atentos y a gusto, ya que un público aburrido o disgustado podía arruinar la presentación.
También se representaba en los palacios reales o de nobles importantes. Aquí el público estaba formado por reyes, nobles y cortesanos. La representación solía ser más lujosa.
Para las fiestas religiosas se organizaban sobre carros en las plazas o en otros espacios públicos, obras de carácter teológico en un acto, llamadas “autos sacramentales”

El teatro de Calderón.

Calderón fue un gran representante de la última parte del Barroco en el cual el sentimiento dramático de la vida y la visión compleja del mundo se profundizaron, por lo cual imprimió en sus obras un tono trágico.  Además de adoptar todas las actualizaciones del teatro de la época, buscó la perfección estructural y la estilización dramática. El discurso de Calderón tomó la forma de un razonamiento filosófico.


La vida es sueño.



Esta obra, publicada por primera vez en 1636, reelabora una serie de relatos de tradición oriental y occidental que tratan los temas del poder de los horóscopos y la relación entre la vida y sueño.
El rey Basilio ha mantenido a su único hijo, Segismundo, encerrado en una torre desde su nacimiento, porque el vaticinio de los astros anunciaba que sería un tirano y que destronaría a su propio padre. El joven príncipe no conoce su identidad ni comprende su falta de libertad. Su padre lo pondrá a prueba y, a lo largo de la obra, Segismundo deberá transformarse heroicamente para vencer a los hados y para mostrarle a su padre el error cometido.
El libre albedrío, otro de los temas de la vida es sueño, es la capacidad del hombre de decidir los caminos de su vida. Quienes confiaban en el poder del libre albedrío sostenían que el hombre podía torcer cualquier mala inclinación y sobreponerse a las adversidades por medio de sus buenas elecciones.


La obra consta de tres actos o jornadas. La primera jornada, que tiene ocho escenas, se desempeña como contextualizador (es decir que en ella se presentan a los personajes y la ubicación espacio-temporal de la historia). En la segunda jornada, que tiene diecinueve escenas, aparece el conflicto, nudo o problema. Y en la tercera jornada, de catorce escenas, tiene lugar el desenlace o resolución.

miércoles, 10 de julio de 2013

La Celestina. Tragicomedia de Calixto y Melibea.

LA CELESTINA

Fernando de Rojas, La Celestina
Literatura española de la Edad Media y del Siglo XV



El siglo XV se cierra con la aparición de una de las obras cumbre de nuestra literatura: La Celestina. Es una época en que el humanismo ya está en plena vigencia, lo cual también influye en la obra de Fernando de Rojas. De Italia han llegado nuevas ideas, la nueva estética que luego se plasmará definitivamente en la época del emperador.

Argumento

Calisto, un joven noble apuesto y de preclaro ingenio, entra persiguiendo a un halcón en la huerta donde se halla a Melibea, de quien queda profundamente enamorado. Ante el rechazo de ésta y aconsejado por su criado Sempronio, decide encomendar su cuidado a Celestina, para lograr por medio de ella el amor de Melibea. La alcahueta consigue mediante artimañas que Melibea se enamore de Calisto. Los criados de éste intentan explotar un beneficio propio la pasión de su amo: que había prometido una cadena de oro a Celestina si lograba entre todos enamorar a Melibea. Cuando esto sucede, los criados reclaman su parte y ante la negativa de Celestina, la matan. Son apresados y ejecutados por la justicia, de lo que Calisto tiene noticia al día siguiente. Concierta una entrevista nocturna con Melibea; sube por una escalera de cuerda y cuando va a bajar para marcharse, se rompe la escalera y Calisto se mata. Ante la muerte de su amado, Melibea sube a una torre y se arroja desde ella tras declarar las causas del suicidio a su padre. Termina la obra con el llanto y unas reflexiones morales de Pleberio, padre de Melibea.

Personajes

La Celestina es una obra única en cuanto a la creación de caracteres. Aunque Calisto y Melibea aparecen como protagonistas, es Celestina la que señorea la obra entera; éste es el hecho que justifica el cambio de título. Es, sin duda el personaje mejor logrado y a la vez el más complejo de los personajes creados por Rojas. Sobre este personaje se han cargado todos los calificativos imaginables, hasta el demoníaco. Y Celestina no es un personaje demoníaco sino humano en el sentido de que su existencia sólo es posible porque existe una sociedad urbana que de alguna manera la necesita. Celestina es un personaje que vive del vicio y de las bajas pasiones de los demás. Y todo esto lo aprovecha en beneficio propio. Pero sin los vicios y miserias morales de la ciudad, Celestina no sería posible.

Lo que sí hace Celestina es servirse de todas las artes, desde la hechicería a las ocasiones para lograr su propósito: dinero. Porque la gran pasión de Celestina es la avaricia. La avaricia es la que la lleva a pervertir a los criados de Calisto: por avaricia no se detiene ante nada ni le importan los medios. Sus conocimientos de la naturaleza humana, el engaño, la falsedad, la pretendida compasión, el cinismo y la ironía, la hechicería y sobre todo su inmensa experiencia, todo lo pone al servicio de su gran pasión, que no es la lujuriar sino la avaricia.

Calisto , mozo noble y de notable ingenio, no posee la firmeza y determinación de Melibea. Es voluble, impresionable, fácil al desánimo y la exaltación más apasionada. Los dos rasgos más sobresalientes de este nuevo amador son por un lado, su total enamoramiento, es un poseso del amor, lo cual le hace andar completamente abstraído, en ocasiones como un sonámbulo, y por otro su egoísmo y su inseguridad.

El enamoramiento le lleva a las alabanzas más incontenibles, y a veces sofisticadas, de Melibea. Cae así en los esquematismos del amor cortés y en las exageraciones propias de los amantes, fruto no de la razón sino del corazón. Encarna el amor ciego, la pasión desatada, pasión que le esclaviza hasta convertirle en un personaje trágico. Otro rasgo de este personaje es su inseguridad. Es tan inseguro, que llega incluso a perder protagonismo a favor de Celestina y de sus criados, quienes de esta manera se agigantan como personajes imprescindibles en la obra. A Calisto sólo le importa la consecución de sus deseos, por eso morirá víctima de ellos.

El retrato que Calisto hace de Melibea podría hacernos pensar que estamos ante un tipo de mujer estandarizada, con resabios de dama del amor cortés y con rasgos de la nueva estética renacentista. Y efectivamente, nos hallamos ante un retrato estereotipo, ante un ideal femenino de belleza que es común al final de la Edad Media y a todo el Renacimiento. Un retrato que tiene más de ideal y de sueño que de real.

Melibea es ya profundamente individual; sabe actuar de modo práctico y directo, buscando enérgicamente aquello que anhela. Melibea no es la joven cuya voluntad aparece ligada a la de los padres. No dudará en engañarlos, en fingir, en pasar ella sola a la acción para lograr sus apetencias. En este sentido, Melibea representa en la literatura española la primera gran incorporación del individualismo de la persona defendido por el Renacimiento. El proceso de su pasión está magníficamente expresado con verdadera intuición del alma femenina: desde el rechazo inicial, al comienzo de la obra, hasta su entrega apasionada a Calisto en el jardín de su casa, pasando por ese punto intermedio de fingidas protestas y pretendidos rechazos.

Melibea enamorada ya no se detendrá ante nada. Pactará con la vieja, engañará a su madre y se entregará a Calisto. Cede a su pasión: no le importan la educación, el recuerdo de sus padres, ni tiene escrúpulos que la atormenten; es una mujer enérgica, apasionada, e incluso arrogante porque lo exige su pasión.

Autoría y Estructura.

El libro de La Celestina , tal y como hoy lo conocemos, contiene:  una carta de "el autor a un su amigo", once octavas acrósticas, un prólogo, la obra propiamente dicha, compuesta por el Argumento y los veintiún actos con sus argumentos, tres octavas explicando el propósito de la obra y, finalmente, las coplas del corrector Alonso de Proaza en las que explica cómo han de leerse los dichos versos acrósticos.

Éstos, al unir la primera letra de cada uno, dicen: <<El bachiller Fernando de Rojas acabó la Comedia de Calisto y Melibea e fue nascido en la Puebla de Montalbán>>. En la carta "a un su amigo" se dice que, habiendo encontrado el primer acto, "viendo no sólo ser dulce en su principal historia o ficción toda junta, pero aun de algunas sus particularidades salían deleitables fuentecillas de filosofía [...] se detuvo en continuarla quince días" . Estas palabras plantean varios problemas: ¿Fueron dos o uno los autores? Si hubo dos, ¿quién fue el del primer acto? ¿Quién fue Fernando de Rojas?

viernes, 26 de octubre de 2012

Agarrate Catalina. Murga Uruguaya.


AGARRATE CATALINA.
CANCIÓN FINAL Y RETIRADA. 
2006.



Vivir,
aunque no sepas vivir
Aunque te cueste morir
Sobre estas tierras

Vivir,
en esta jungla infernal
Bajo un reloj demencial
Detrás de un sueño

Con la verdad
Como candil
Contra el traidor
Contra el servil

Nadie te puede decir adonde ir
Nadie te marca el destino
Nadie te puede enseñar como vivir
Nadie conoce el camino

Hombres de mundo preparan su festín
Van a pedir tu cabeza
Que cada buitre se lleve su botín
Me quedo con mi pobreza

Mi libertad
Mi cielo azul
Mi ángel guardián
La cruz del sur
Un corazón
Que compartir
La bendición
De ser feliz

RETIRADA
Te tocó nacer en un rincón del fin del mundo, en el medio de un banquete de serpientes y chacales.
Te tocó crecer en este tiempo, en este inmenso montón de soledades
Niño hijo de niños recién grandes, que el mundo envejece a los golpes.
Niño candilcito en la tormenta, puerta clandestina en la muralla.
Niño del fin del mundo te traigo los abrazos que precises,
mis últimas y pobres barricadas, todo un mundo por cambiar y el corazón en esta retirada.

Niño
Que viniste a este mundo
ojos inmensos
Y el alma clara
Niño
En la tierra de nadie
ángel de barro
Abre tus alas
Por favor

Un niño nació
En la ciudad
De un cielo gris
En tempestad
un barrio, un país
una gota en el mar
una latitud
cuestión de azar
un poco al sur
un poco atrás
un mapa al revés
un edén sin lugar

un barquito en la mitad
de la furia de los vientos de alta mar
a merced del destino
marioneta de azafrán
en un circo despiadado y criminal
de un payaso mezquino

En las trincheras
donde se pierden batallas
Con el tramposo
Que paga por sus medallas
Un ángel solo
Frente al caníbal de sus hermanos
Con una moneda sucia
en la blanca palma de sus manos

niño
del fin del mundo
luz al final de mi llanto más profundo
yo que fui niño hasta ayer
y el mundo me ha matado alguna vez
te puedo dar mi cruz
y un pobre sueño


sueño perdido en un mapa de ayer
viejos cuadernos sangrando poesía
la profecía tenaz de un mundo mejor

La canción para borrar
De tus alas las cicatrices
Contraseñas para entrar
Al secreto de los felices

Cada vez que sale el sol
Serena y furiosamente

Vas a sembrar con tu vida
Las semillas de un mundo perdido
Sobre un futuro recién nacido

Podrás construir en el barro
Nuevos mapas, y nuevos caminos
En la playa de los tiempos que vengan
Encontrar un secreto de luz

Brilla el sol de un nuevo amanecer
Sobre un cielo que esta por nacer
Brilla el sol y vuelve a comenzar
Otro milagro de este ciclo sin final
Al partir un beso y una flor
En este mundo misterioso de cartón

El mundo efímero escenario
De nuestra pobre maravilla

El carnaval ya dio la función
Un barrio perdido de trapo y carbón
Descuelga banderines de color
En este cielo de cartón
Se va el camión se baja el telón
Agarrate Catalina dice adiós
A la barriada el corazón

Adiós adiós carnaval
mundo perdido y fugaz
guardame siempre un lugar
donde retornar
adiós adiós carnaval
por tu feliz brevedad
la Catalina se va
para regresar

Adiós adiós carnaval...



ESTRUCTURA DE LA MURGA:


EL REPERTORIO
Al referirnos al repertorio de la murga nos adentramos en la estructura interna del fenómeno artístico y por sobre todo en su aspecto musical y literario. El repertorio de la murga responde generalmente a la estructura que se describe a continuación.

1 - Saludo o presentación: la duración aproximada es de cinco (5) minutos. Antiguamente la murga tenía un presentador que se encargaba de introducir cada uno de los cuadros del espectáculo, por lo tanto era lo primero que se escuchaba.
2 - El medio de la actuación incluye cuplés y eventualmente un salpicón o popurrí: Llamamos salpicón a una serie de cuartetas improvisadas según un criterio de preguntas y respuestas dentro de las cuales cada par de cuartetas se refiere a un tema de actualidad. El salpicón solía cantarse luego del saludo como otro cuadro independiente. Actualmente, cuando existe, suele estar integrado al saludo o aparece “disfrazado” de cuplé o formando parte de uno. El popurrí tocaba menos cantidad de temas pero los desarrollaba más. El popurrí propiamente dicho ha caído en desuso. El cuplé es la parte central y de mayor importancia de la murga. A lo largo del cuplé se dan picos de tensión pensados para mantener la atención del público en cada tablado o escenario barrial. Los cuplés tradicionales podían tener un personaje individual (el solista o cupletero), que solía presentarse como ajeno a la murga, y otro grupal: la murga, que dialogaba con el solista y le discutía e interrogaba acerca del tema en cuestión. El solista era el encargado de hacer reír o llorar al público de acuerdo a la situación. Otro esquema bastante común fue el de los dos solistas (personajes relacionados entre sí, frecuentemente opuestos) que daban su versión de las cosas. En este caso uno completaba lo que el otro había empezado pero cambiándole totalmente el sentido original.
3 - La Retirada o Despedida: es más larga que la presentación, comúnmente no supera lo diez (10) minutos. Esta es la parte que suelen disfrutar más los murguistas porque por lo general es lo más lindo de cantar, los arreglos son más cuidados y pulidos porque son el broche de oro del trabajo del director y el letrista. La retirada suele estar dedicada a algo: persona, personaje histórico, mitológico, o algo abstracto como los abuelos, las cosas que se fueron, los murguistas de antes, etcétera. Esta última parte no tiene final, en un momento se empieza a repetir un fragmento y la murga baja del escenario cantando, sigue cantando abajo hasta que el canto se desvanece.
LA TEMÁTICA
Son muy diversas, pero generalmente son:
- El carnaval. Los personajes heredados de la tradición carnavalesca.
- La murga como voz popular.
- La temática contestataria (muy fuerte a partir de las dictaduras militares)
- La sátira política
- Las noticias del ciclo anual entre carnaval y carnaval
- El fútbol
- La temática de la vida cotidiana como crítica al gobierno de turno
- La sátira a las modas o costumbres femeninas
- La ciudad

EL CORO
La murga es el único género polifónico de la música tradicional uruguaya. Este género no sólo es coral por excelencia sino que son frecuentes los juegos de preguntas y respuestas. En el concurso, el coro no debe exceder el número de trece integrantes. Lo común es que las voces sean todas masculinas, aunque no es rara la presencia de una o más mujeres en la actualidad. Las voces están organizadas por grupos o “cuerdas”: los segundos, los primos y los sobreprimos.
En cuanto a los arreglos vocales, supuestamente la cuerda de primos es la que lleva la melodía y las otras cuerdas armonizan tanto por arriba como por debajo de la misma. En la práctica esto no es tan estricto, hay melodías que por su gran amplitud deben ser repartidas entre las distintas cuerdas. Por lo tanto no puede establecerse una regla en cuanto a la distribución de los temas entre las distintas voces. Los arreglos se basan en partes corales armonizadas por terceras intercaladas con solos, dúos y tríos. Antiguamente la mayor parte del tiempo el coro se desplegaba a dos voces con la esporádica aparición de una tercera voz con los sobreprimos.
Hoy la presencia de tres o más voces cantando es permanente pero no son raros los unísonos ( para dar mayor fuerza) o las notas pedales. Con respecto a la complejidad de las partes vocales, por lo general los culpes y salpicones suelen tener músicas y arreglos más sencillos que la presentación y la retirada. Con respecto de los temas musicales que forman parte de los espectáculos, generalmente son temas populares (folclóricos, de rock nacional e internacional, boleros, etcétera) para los cuales se les compone una letra nueva, ya sea parodiando el contenido de la letra original o haciendo referencia al tema sobre el cual esté basado el argumento del espectáculo. La idea de tomar melodías conocidas surge de la necesidad de que el público preste especial atención al contenido literario del espectáculo.

Extraído de: www.lasmurgas.com



viernes, 4 de mayo de 2012

Antígona, frases para reflexionar.


"No te obstines en mantener como única opinión que lo que tú dices es lo razonable, y no lo es lo que diga otro" 
(Hemón a Creonte, Episodio III)

"Pero terrible es la fuerza del destino: ni las riquezas, ni Ares, ni las torres, ni las negras naves que sufren los embates de las olas la pueden evitar".
(Coro, Estásima IV)

"Pero cuando el hombre yerra, es sensato y prudente para el hombre reparar el mal en el que ha caído y no obstinarse en él"
(Tiresias, Episodio V)

"De la suerte del destino tiene asignada a los mortales, no hay quien pueda evadirse"
(Coro, Éxodo)

"La prudencia es la primera condición para la felicidad; y es menester, en todo lo que a los dioses se refiere, no cometer impiedad. Los orgullosos, luego de pagar con grandes golpes sus arrogantes palabras, aprenden a ser sabios cuando llegan a viejos".
(Coro, Éxodo)

Antígona, resumen





La tragedia comienza en el amanecer del día siguiente del final de la guerra, el día en el que los dos hijos de Edipo, Polinices que ha conducido el ejército de los argivos contra Tebas, y Eteocles que la ha defendido, se han dado muerte mutuamente. Son las dos hijas de Edipo las que están en escena. Antígona pide a su hermana Ismene que la ayude a enterrar a Polinices, contraviniendo el mandato de Creonte, que ha ordenado que, como castigo al traidor, su cadáver quede insepulto. Pero ésta, alegando que de siempre había sido una persona temerosa e indecisa, no le prestó su ayuda y cuando le prometió no decirle nada a nadie, Antígona insistió en que no se lo callara.
La llegada del Coro, formado por ancianos y nobles tebanos, trae el saludo al nuevo día, el día de la victoria y, sobre todo, de la paz tras los horrores de la guerra. Han sido llamados por el nuevo gobernante aunque aún no saben la razón.
Hace su aparición Creonte y, antes de anunciar su primera disposición, expresa su confianza en que esos nobles y ancianos tebanos le sirvan a él con la misma fidelidad que ya mostraron a Layo y Edipo, sus antecesores. Es entonces cuando anuncia su prohibición de que se cumpla con el sagrado deber de enterrar a Polinices, el “hermano traidor” y que, en cambio, a Eteocles le rindan homenaje como defensor de la ciudad. El coro es consciente de la gravedad de esa ley, de lo que supone de atentado contra las leyes religiosas, pero, a fin de cuentas, están sujetos también a esa orden y están convencidos de que nadie sacrificaría su propia vida por contravenirla.
Sin embargo, están equivocados, como muestra la llegada de uno de los soldados encargados de vigilar el cadáver de Polinices para anunciar que alguien ha contravenido la ley y ha realizado ritos funerarios en su honor.
Más tarde los guardias traen detenida a Antígona, porque ha sido ella la que ha violado esas leyes para mantenerse fiel al deber sagrado debido a los muertos. Creonte le preguntó si era ella quien había cubierto el cuerpo de Polinices y afirmó q sí, que había sido ella y nadie más; pero Creonte no la creyó y pensó que Ismere tenía algo que ver, pues la había visto muy inquieta y mandó traerla a su presencia. Ismere había cambiado de idea, y sin haber participado en los hechos le dijo a su tío Creonte que ella había ayudado a Antígona.
Tras mandar a ambas a una celda, aparce Hemón, hijo de Creonte y prometido de Antígona. La intransigencia de Creonte se convierte ya en ceguera, porque es incapaz de percibir que su condena a Antígona alcanzaría también a Hemón, lo que el Coro señala como algo que podría afectar al futuro del reino a través de su heredero, ya que son dos ahora las muertes que esa inflexible orden de Creonte puede causar. Pero nada hace cambiar la opinión de el gobernante que decide dejar en libertad a Ismere mientras que a Antígona la iba a dejar abandonada en una cueva con un poco de comida, la iba a enterrar en vida, para que así “su muerte no salpicara a la ciudad”.
La entrada de Antígona, camino de su mortal destino, nos la muestra cambiada. Ha perdido su altivez y la seguridad inicial. Increpada por Creonte y abandonada por todos, incluso por el Coro, su monólogo de despedida no es un canto de triunfo, sino de tristeza, nostalgia y desolación. De abandono frente a un deber con el que ha cargado en soledad y que no emprende ya con la altivez del triunfo.
La llegada del anciano Tiresias anunciando negros presagios llena a Creonte de inquietud. En un principio se niega a aceptar su error, pero su seguridad se desmorona y, atemorizado, intenta evitar que se cumpla la condena de Antígona.
Pero cuando llegó adonde se encontraba ésta, vio como estaba ahorcada y como agarrado a su cintura estaba su hijo Hemón, que había cargado su espada contra él, se la había clavado en el pecho, y en consecuencia había muerto. Volviendo a su palacio, con su hijo en brazos, encuentra que su esposa, Eurídice, no había podido soportar la muerte de Hemón y también ella decidió quitarse la vida.
Éste es el papel que le queda a Creonte. Por haber castigado a su sobrina, pues ésta había dado sepultura a Polinices, después de que éste muriera en combate contra su ciudad natal, Tebas, y de la que es Creonte el máximo representante, su hijo y heredero, Hemón , y su esposa, Eurídice, habían muerto. Tuvieron que morir muchas personas para que al final de la obra y sin remedio, Creonte se diera cuenta de su gran error, de que una persona, por mucho poder político que tenga, siempre está por debajo de los dioses y de las leyes “escritas” por ellos.