Mostrando entradas con la etiqueta Siglo XVII. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Siglo XVII. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de octubre de 2014

El Quijote de la Mancha


Información



Publicación de la Obra

La primera parte de la obra apareció en 1605, antes de la publicación de las Novelas Ejemplares, con el título de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. El éxito fue inmediato; hubo varias ediciones en aquel año y los siguientes. En 1615 apareció la segunda parte con el título de El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha . A partir de entonces, se ha convertido probablemente en el libro más editado mundialmente, con lo que se confirman las palabras proféticas de Cervantes: "y a mí se me trasluce que no ha de haber nación ni lengua donde no se traduzca" .

Argumento

En Don Quijote de la Mancha se narra la historia de un hidalgo maduro que, por la excesiva lectura de libros de caballería, “se vuelve loco” y concibe la idea de hacerse caballero andante y así recrear la antigua caballería. Equipado de armas y caballo, "Rocinante", y, desde la segunda salida acompañado por un vecino llamado Sancho Panza, que le sirve de escudero, corre mil aventuras de las que generalmente sale malparado. La tercera vez que vuelve, vencido por el Caballero de la Blanca Luna, es ya para morir. En la primera parte se entrecruzan con la línea argumental novelas cortas de diferentes tipos.

Estructura

Confluyen diversos aspectos en la estructuración de la novela:

En primer lugar las dos partes . Y esto, que podría haber sido una mera división externa, se convierte en auténtico hecho estructurador por las diferencias que se muestran entre una y otra. Especialmente importante, en este sentido, la que afecta al desarrollo de los personajes principales. En efecto, si bien hay una evolución continua a lo largo de toda la obra, la diferencia de su comportamiento entre la primera parte y la segunda es marcada. En la primera, don Quijote ve la realidad transformada por su imaginación caballeresca (donde hay molinos ve gigantes, por ejemplo); en la segunda, en cambio, la ve como es y son los demás personajes los que las convierten en aventuras caballerescas.  Don Quijote, por tanto, se acerca cada vez más al mundo de la realidad. Por otra parte, Sancho, en la segunda parte, se ha acomodado mejor a su amo y participa más de su mundo, llegando a vivir la pura ilusión en la ínsula Barataria. Todo ello des emboca en el entrecruzamiento final del idealismo de don Quijote con el realismo de Sancho.

Aparte de esto se aprecian las tres salidas como otro elemento estructurador, el más generalmente tratado. La división de la obra en tres salidas permite ver claros paralelismos entre ellas, aunque su extensión es muy diferente: una preparación y salida, una serie de aventuras y vuelta.

En la primera vuelta , don Quijote regresa no sólo armado caballero sino también triunfante, desde su perspectiva, con su primera hazaña (la del muchacho vapuleado); y ni siquiera contraría su optimismo caballeresco el molimiento por parte de los mercaderes. En la segunda ya su vuelta se realiza enjaulado y, pese al recurso del encantamiento, es una situación humillante que puede crear dudas en don Quijote: "Muchas y muy graves historias e yo leído de caballeros andante; pero jamás he leído ni visto, ni oído, que a los caballeros encantados los lleven desta manera y con el espacio que prometen estos perezosos animales" . En la tercera , se da el derrumbamiento total de Don Quijote y de su ideal caballeresco; tal es así, que vuelve para morir tras haber recuperado la razón. Si esta evolución de don Quijote la consideramos a la par que la de Sancho, de sentido contrario, estaremos probablemente en el auténtico meollo del asunto de la novela. Efectivamente, hay un progresivo acercamiento de las iniciales posturas contrapuestas de don Quijote y Sancho (idealismo - realismo) hacia un equilibrio e incluso entrecruzamiento final.

Por último, un elemento estructurador fundamental, olvidado con demasiada frecuencia, es el carácter paródico de la novela. La estructura de El Quijote parece ser la de una parodia de los libros de caballerías y, por ello, sigue sus esquemas: se apropia de la disposición general de dichos libros, de sus personajes, del encadenamiento de aventuras y de sus quimeras.

Trascendencia humana de "El Quijote"

Tres razones nos obligan a contemplar El Quijote como una obra de trascendencia humana inabarcable:

Por la jamás igualada sensación de vida verdadera, de realidad sucedida que nos dan las figuras de "El Quijote" , como dice Alborg. En efecto, la novela entera y cada una de sus frases y palabras son un caudal de vida que desborda.

Pero ni siquiera esto es lo fundamental. El libro en sí es la representación más auténtica de la lucha de dos radicales y universales actitudes humanas: la subjetividad frente a la objetividad, el idealismo frente al realismo. Y diríamos más, no sólo son actitudes que se afincan cada una en individuos diferentes, sino que, antes y primariamente, son dos tendencias profundas que, en lucha permanente, predominando una u otra según personas y momentos, proporcionan a cada uno la desazón de la búsqueda de la verdad. Y es el hecho de tratarse de actitudes humanas, como dice Alborg, lo que le da mayor hondura universal que la de los grandes mitos de otras obras; éstas responden a una pasión específica (amor, poder, etc.) encarnadas en héroes que, con toda su trascendencia, son sólo porciones del espíritu humano. Sin embargo, lo que don Quijote y Sancho simbolizan son dos modos de ser y dos tendencias de las que ningún humano se escapa.

Por último, como también dice Alborg, "lo más grande de la creación cervantina consiste en que esta prodigiosa universalidad de sus personajes se funde estrechamente con aquella individuada y personalísima existencia" de éstos. Don Quijote y Sancho no son símbolos que pretendan demostrar o mostrar algo, como ocurre en mayor o menor medida, en otras obras también importantes, sino personajes concretísimos que se van haciendo según van viviendo literariamente (como sucede en la vida misma); de ahí que nos parezcan personajes auténticamente históricos.


Técnica y estilo

Atendiendo sólo a aspectos generales y muy someramente, cabe señalar los siguientes recursos estilísticos:

La parodia (imitación, generalmente burlesca, de una obra, género, autor,... exagerando o ridiculizando sus rasgos más característicos) está presente, de forma constante, en todo el libro. La misma concepción de la novela y, por tanto, la estructuración de la mayoría de las aventuras es, como se ha dicho, una parodia de los libros de caballerías. Pero ésta se manifiesta también continuamente en recursos técnicos y estilísticos más concretos: en el recurso del apócrifo, en el lenguaje altisonante y arcaizante, en el uso y abuso de la hipérbole, etc.

La ironía , resultado en muchos casos de la parodia, es el recurso tal vez más utilizado en El Quijote ; tan es así, que apenas hay frase que no lleve un doble sentido. La vemos ya en el encabezamiento de los capítulos con sus títulos hiperbólicos, en el desajuste constante entre actitudes y situaciones, en muchísimas expresiones de don Quijote y Sancho, etc.

Tanto la parodia como la ironía son ríos que desembocan en el inagotable humor del Quijote. Pero el humorismo sobrepasa dichos recursos: lo encontramos también en los graciosísimos diálogos entre Sancho y don Quijote, en la creación de nombres propios, en la invención de expresiones (como "escuderil vápulo", "académico argamasillesco", médico insulano", "gobernadoresco",...) en los trastrueques idiomáticos en la boca de Sancho, en los juegos de palabras, etc. Aunque la verdad es que parodia, ironía y humor se aúnan en una misma realidad literaria y no siempre admiten diferenciaciones claras.

Cabe resaltar también como otra consecución técnico estilística del Quijote la perfección del diálogo . Es, en primer lugar, el medio por el que los personajes, sobre todo don Quijote y Sancho, descubren sus intimidades en un proceso dialéctico que los define como seres independientes y vivos, a la vez que los conforma progresivamente. Pero, además, es un elemento estructural de primera magnitud que dinamiza la novela: las aventuras perderían gran parte de su valor sin los diálogos precedentes y subsiguientes.

Uno de los hechos que más llama la atención durante la lectura de El Quijote es el grado de realismo y de vida independiente que Cervantes consigue plasmar en sus personajes, muy en especial en don Quijote y Sancho. En efecto, en la conciencia del lector de la obra y en la conciencia de la colectividad, se ha ido conformando una sensación de personajes reales, escapados de la novela
Por último es necesario mencionar la perfección y riqueza lingüísticas . Un dato nos puede llevar a intuir hasta qué punto esto es cierto en todos los aspectos: el número de palabras distintas usadas en la novela es de más de doce mil - hoy, una persona culta conoce seis o siete mil.

lunes, 24 de marzo de 2014

Del Racionalismo al Sturm und Drang


RACIONALISMO



El racionalismo (del latín, ratio, razón) es una corriente filosófica que se desarrolló en la Europa continental durante los siglos XVII y XVIII, formulada por René Descartes, que se complementa con el empirismo. Es el sistema de pensamiento que acentúa el papel de la razón en la adquisición del conocimiento, en contraste con el empirismo, que resalta el papel de la experiencia sobre todo el sentido de la percepción.

El racionalismo ha aparecido de distintas formas desde las primeras etapas de la filosofía occidental, pero se identifica ante todo con la tradición que proviene del filósofo y científico francés del siglo XVII René Descartes, quien creía que la geometría representaba el ideal de todas las ciencias y también de la filosofía. Mantenía que sólo por medio de la razón se podían descubrir ciertas verdades universales, evidentes en sí, de las que es posible deducir el resto de contenidos de la filosofía y de las ciencias. Manifestaba que estas verdades evidentes en sí eran innatas, no derivadas de la experiencia. Este tipo de racionalismo fue desarrollado por otros filósofos europeos como Spinoza y Leibniz. Se opusieron a ella los empiristas británicos, como John Locke y David Hume, que creían que todas las ideas procedían de los sentidos.

El racionalismo epistemológico ha sido aplicado a otros campos de la investigación filosófica. El racionalismo en ética es la afirmación de que ciertas ideas morales primarias son innatas en la especie humana y que tales principios morales son evidentes en sí a la facultad racional. El racionalismo en la filosofía de la religión afirma que los principios fundamentales de la religión son innatos o evidentes en sí y que la revelación no es necesaria. Desde finales del siglo XIX, el racionalismo ha jugado sobre todo un papel antirreligioso en la teología.

NEOCLASICISMO


El Siglo de las luces

Al siglo XVIII se le conoce como el Siglo de las luces porque el hombre rechaza todo aquello que le sea impuesto y sólo admite lo que le llega a través de la luz de su razón.

La razón es la norma con la que se valoran todas las manifestaciones humanas. Como consecuencia, aparece en Europa a principios de siglo un grupo de pensadores con un espíritu científico que toman la experimentación como método para adquirir el conocimiento sin temor a equivocarse. Este movimiento recibe el nombre de Ilustración.

Los ilustrados, para llegar a la verdad científica, comienzan a dudar de todo. La duda es el método para descubrir la verdad.



La literatura en el siglo XVIII

Se considera a los escritores griegos y latinos como modelos a imitar. Es un retorno a los clásicos grecolatinos; ese es el origen de la palabra Neoclasicismo.

El Neoclasicismo da preferencia a la razón frente a los sentimientos, impone reglas a las que se deben ajustar las obras literarias. Como consecuencia de lo anterior se abandonó bastante la producción lírica.

Se rechaza lo imaginativo y lo fantástico, ya que no se escribía para entretener, sino para educar. La literatura neoclásica tiene un marcado carácter crítico, didáctico y moralizador.



Sturm und Drang




PRESENTACIÓN

En el período comprendido entre 1770 y 1785 aproximadamente,  parte de la joven generación literaria alemana inicia y desarrolla un movimiento de rebelión contra la Ilustración y lo que ella representaba en varios órdenes (artístico, social, vital, etc). 
Era un impulso de renovación anti racionalista que preconizaba una mayor libertad creadora, una fuerza creciente de la imaginación, la búsqueda decidida en la inspiración original, la apertura de un caudal expresivo más libre y natural.
Sensibilidad, sentimiento, pasión, son los estandartes que esgrimen con la fogosidad propia de su temperamento juvenil.  Las semillas del nacionalismo alemán rendían sus primeros frutos.  Comenzaba a forjarse una generación de titanes, de “genios”, tal como les gustaba ser reconocidos.  Respondían al ímpetu d un talento que por vez primera veía hacia el interior de Alemania, alejando su mirada del paisaje extranjero y si bien existían influencias de otras naciones (Rousseau, por ejemplo) había un sentimiento nacional que rescataba al espíritu de los moldes clásicos,  levándolo al drama histórico, a la poesía popular. 

Estos jóvenes tenían sus representantes, se nuclearon en principio alrededor de la figura orientadora de Herder, verdadero guía e impulsor del movimiento.  Imprimieron a sus obras tales características que los transforman en auténticos precursores del Romanticismo.


DENOMINACIÓN DEL MOVIMIENTO

Lo que dio el nombre al movimiento fue una mediocre pieza teatral de Friedrich M. Klinger, que se titulaba “Sturm und Drang” (Sturm significa “tormenta”, “tempestad”; Drang es “impulso”, ímpetu”;  el título original puede traducirse como “tormenta e impulso”).
La designación del movimiento anticipaba cuáles serían la características del grupo:  impetuosidad propia de la pasión juvenil, exaltación vibrante de los espíritus creadores, necesidad  de liberación y de ruptura frente a la rigidez del iluminismo clasicista.

Johann Herder fue el guía,  dirige y difunde el movimiento sturmer. Conoce la obra de Rousseau, frecuenta el conocimiento de la literatura medieval, especialmente la tragedia de Shakespeare y la poesía de los trovadores y descubre una obra que se constituye  en el primer hito de la literatura romántica:  el Ossián, de James Macpherson.


RESUMEN DE LAS PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS 
DEL STURM UND DRANG


  • La exaltación de la sensibilidad, en cuanto manifestación del sentimiento, de la pasión.  En este sentido, fueron básicas las influencias extranjeras (Rousseau, Ossián, Shakespeare, los trovadores, la novela inglesa, las baladas) que Herder introduce en Alemania hacia 1770.
  • La intensificación del nacionalismo conduce al estudio de las raíces lingüísticas de la nación y al resurgimiento de las primitivas formas de expresión artística eminentemente populares.  Reaparecen las canciones populares, lieder, leyendas, canciones de trova, composiciones folklóricas, etc.  En este sentido, el autor más  popular: Bürger, no se encuentra en el movimiento sturmer, sino que fue miembro de la Liga de Gottinga.  Del Sturm, el rol fundamental lo cumple Herder, primer autor que señala en Alemania, el valor de la canción popular.
  • La apoteosis del individualismo, del subjetivismo, del yo humano, elevado por el carácter de su talento creador a la condición de genio, a la figura de titán.  Un sentimiento de introversión, sumado a características intrínsecas del espíritu alemán y al deseo de distinción y particularización de los seres replegó al individuo sobre sí mismo. 
  • Tres elementos sustanciales para la formación de un nuevo arte:  la inspiración, contrapuesta a la tendencia imitadora del arte francés;  la originalidad, buscada afanosamente por el sturmer y principalmente, la fuerza de la imaginación, importante factor de renovación y vitalidad en la creación artística 
  • La concepción compleja de una Naturaleza copartícipe de la divinidad y de las manifestaciones humanas.  Una serie de interrelaciones fundadas en lo natural humano y lo natural divino, conducen a un creciente sentimiento cósmico de la Naturaleza que integra al hombre, a Dios, al Universo en una totalidad donde lo natural desempeña principalísimo función.  Se destaca el aporte filosófico del panteísmo spinoziano y la idea de Rousseau sobre el retorno a lo natural. 
  • La rebelión del movimiento contra las distintas formas de lo establecido.  El sturmer combate el racionalismo de la Ilustración, la rigidez clásica, el preciosismo francés, pero también hay embates en lo social cultural.  Se observa, más que nada, una actitud de rebeldía propia de la impetuosidad juvenil de sus integrantes, que busca una mayor liberalidad. 
  • La transformación en la esfera del conocimiento desplazándolo hacia formas de irracionalismo (como la evasión de la literatura fantástica, por ejemplo;  pero aquí otra vez existe mayor número de modelos en la Liga de Gottinga).  El conocimiento intuitivo y la especulación metafísica desplazan al cientifismo y al conocimiento positivista del Iluminismo. 
  • El gusto creciente por lo esotérico, lo oculto, lo desconocido, lo misterioso.  Un sentimiento elitista promueve, igualmente, las formas complejas de expresión.