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sábado, 5 de julio de 2014

Balzac. Eugenia Grandet


“Eugenia Grandet”
HONORÉ DE BALZAC. (Francia. 1799-1850)


Balzac afirmaba que así como los diferentes entornos y la herencia producen diversas especies de animales, las presiones sociales generan diferencias entre los seres humanos. Se propuso de este modo describir cada una de lo que llamaba "especies humanas". La obra que llamó “LA COMEDIA HUMANA” incluiría 150 novelas, divididas en tres grupos principales: Estudios de costumbres, Estudios filosóficos y Estudios analíticos. Las novelas incluyen unos dos mil personajes, los más importantes de los cuales aparecen a lo largo de toda la obra. Balzac logró completar aproximadamente dos tercios de este enorme proyecto. Entre las novelas más conocidas de la serie figuran Papá Goriot (1834), que narra los excesivos sacrificios de un padre con sus ingratas hijas y Eugénie Grandet (1833), donde cuenta la historia de un padre miserable y obsesionado por el dinero que destruye la felicidad de su hija.
El objetivo de este autor era ofrecer una mirada absolutamente realista de la sociedad francesa, algo fascinante para el autor, describiendo los ambientes en relación a los personajes quienes constituyen verdaderos arquetipos dentro de la sociedad.

FRAGMENTOS:
L
a casona, llena de melancolía, en que se desarrollaron los acontecimientos de esta historia, era precisamente una de esas mansiones, restos venerables de un siglo en que cosas y hombres mostraban ese carácter de sencillez que las costumbres francesas van perdiendo día a día. Luego de haber seguido los recovecos de este camino pintoresco, cuyos menores accidentes despiertan recuerdos, y cuyo efecto general tiende a sumiros en una suerte de maquinaria ensoñación, distinguís una rinconada sombría, en cuyo centro se oculta la puerta de la casa de monsieur Grandet. Pero imposible comprender el valor de esa expresión provinciana sin exponer antes la biografía de Grandet.
Gozaba monsieur Grandet en Saumur de una reputación cuyas causas y efectos no comprenderán del todo aquellas personas que, poco o mucho, no hayan vivido en provincias. Monsieur Grandet, al que todavía hay quien sigue llamando tío Grandet, aunque el número de esos viejos va disminuyendo sensiblemente, era, en 1879, un maestro tonelero  muy acomodado, que sabía leer, escribir y de cuentas. Cuando la República francesa sacó a la venta, en el distrito de Saumur, los bienes del clero, nuestro tonelero, que en esa ocasión frisaba en los cuarenta, acababa de contraer matrimonio con la hija de un opulento marchante en maderas. Provisto de su fortuna líquida y de la dote, dos mil luises en oro, se plantó Grandet en la capital del distrito, donde mediante doscientos dobles luises, ofrecidos por su suegro al feroz republicano de vigilar la venta de los terrenos nacionales, se quedó por un pedazo de pan, legal, ya que no legítimamente, con los más lúcidos viñedos de la comarca, una vieja abadía  y unos cuantos cortijos. Los vecinos de Saumur eran poco revolucionarios y el tío Grandet pasó por un hombre audaz, un republicano, un patriota, un espíritu que picaba en las nuevas ideas, siendo así que, donde picaba el tonelero, era, sencillamente, en las viñas. Lo nombraron miembro de la administración del distrito de Saumur, y allí se dejó sentir su influjo político y comercial. En lo político protegió a los ex nobles e impidió, con todo su poder, la venta de los bienes de los emigrados; comercialmente, suministró a los ejércitos republicanos mil o dos mil pipas de vino blanco, cobrándose en unos prados soberbios, propiedad de una comunidad de mujeres, que habían reservado para el último lote. Bajo el consulado el buen hombre fue alcalde, administró sabiamente y vendió mejor todavía. A Napoleón no le hacían gracia los republicanos, y sustituyó a monsieur Grandet por un hacendado, un futuro barón del Imperio. Monsieur Grandet dejó los honores Municipales sin pena alguna. Había mandado construir, en interés de la ciudad, unos caminos excelentes, que conducían a sus propiedades. Su casa y sus tierras, muy estratégicamente catastradas, pagaban impuestos moderadísimos. Después de la clasificación de sus diferentes huertos, sus viñas, gracias a desvelos continuos, habían llegado a ser la cabeza del país, vocablo técnico en uso para designar los viñedos que producían vinos de primera calidad. Habría podido solicitar la Cruz de la Legión de Honor. Ese acontecimiento tuvo lugar en 1806: Monsieur Grandet tenía entonces cincuenta y siete años y su mujer unos treinta y seis. Una hija única, fruto de sus legítimos amores, contaba diez. Monsieur Grandet, a quien la Providencia quería sin duda consolar de su desgracia administrativa, heredó aquel año sucesivamente tres herencias, cuya cuantía no llegó a saber nadie. La avaricia de aquellos tres viejos rayaba hasta tal punto en pasión que llevaban mucho tiempo juntando dinero para contemplarlo a escondidas. […]
… Aquella mañana, Monsieur Grandet, siguiendo su costumbre de los días memorables del cumpleaños y el santo de Eugenia, había ido a sorprenderla en la cama, presentándole con toda solemnidad su paternal regalo, consistente, desde hacía trece años, en una curiosa moneda de oro. Madame Grandet solía, generalmente, regalarle a su hija un traje. Aquellos trajes y las monedas de oro que recogía el primer día del año y el del santo de su padre, le componían una rentita de unos cien escudos que a su padre le gustaba vérselos apilar. ¿No equivalía aquello a pasar su dinero de una caja a otra y, por así decirlo, criar a la mano la avaricia de su heredera, a la que a veces pedía cuenta de su tesoro…? […]
…A las ocho y media de la noche ya estaban colocadas dos mesas, la linda madame des Grassins se había dado maña en colocar a su hijo al lado de Eugenia. Los personajes de esa escena, llena de interés, aunque vulgar, en apariencia, armados con cartones coloridos, numerados, y de fichas de cristal azul, parecían escuchar los chistes del viejo notario, que no sacaba un número sin hacer alguna observación; pero, en realidad, pensaban en los millones de Grandet. El ex tonelero contemplaba vanidosamente las plumas rosas, el fresco tocado de madame de Grassins, la cabeza del banquero, de Adolfo, el presidente, el abate y el notario, y en su interior se decía: “Todos están aquí por mis escudos. Vienen a aburrirse aquí por mí hija. Pero, ¡bah!… mi hija no será ni de unos ni de otros y toda esa gente me sirve a mí de arpones para pescar”. (…) Pero, no es al fin y al cabo, una escena de todos los tiempos y lugares, solo que reducida a su más simple expresión? La figura de Grandet, estimulando el falso afecto de las dos familias para sacar de él enormes provechos, dominaba e iluminaba aquel drama. ¿No venía a ser el único dios moderno en que aún tenemos fe, el dinero en todo su poderío? Los dulces sentimientos de la vida solo ocupaban allí un lugar secundario, y únicamente animaban allí a tres corazones puros: el de Nanón, el de Eugenia y el de su madre. ¡Pero cuánta ignorancia no había dentro de su sencillez! Eugenia y su madre ignoraban la fortuna de Grandet; ellas no estimaban las cosas de la vida más que al resplandor de sus pobres ideas y no estimaban ni apreciaban el dinero, por la costumbre que tenían de pasarse sin él. Sus sentimientos, heridos sin que ellas mismas se diesen cuenta de ello, y la humildad de su vida, constituían curiosas excepciones en aquella reunión de personas cuya vida era puramente material.
¡Triste condición humana! No hay dicha que no se funde en la ignorancia.

Honoré De Balzac

domingo, 11 de mayo de 2014

Baudelaire: vida y obra.

Charles Baudelaire

Panorama general de su vida y obra.


Romanticismo, Parnasianismo y Simbolismo siglo XIX


Romanticismo

A finales del siglo XVIII y principios del XIX se inicia en Alemania e Inglaterra la corriente cultural y artística llamada Romanticismo. En gran medida tuvo sus antecedentes en el Sturm und Drang y mantuvo de este sus dos características fundamentales: la libertad de creación y la preponderancia del subjetivismo.
El término “romanticismo” proviene del adjetivo inglés “romantic” usado para señalar la naturaleza aventurera de las novelas de caballerías. Posteriormente se comenzó a utilizar como un calificativo para designar al sentimiento al que inducían los paisajes y castillos en ruinas.
Este movimiento reaccionó contra el clasicismo y la Ilustración, poniendo énfasis en los sentimientos del yo creador, que debía expresarse sin seguir reglas aristotélicas, es decir, terminar con las teorías de la imitación. En este sentido su rasgo revolucionario es incuestionable. Su característica fundamental es la ruptura con la tradición, con el orden y con la jerarquía de valores culturales y sociales imperantes. La libertad auténtica es su búsqueda constante.  Debido a que el Romanticismo es una manera de sentir y concebir la naturaleza, la vida y al hombre mismo, es que se presenta de manera distinta y particular en cada país donde se desarrolla; incluso dentro de una misma nación se desarrollan distintas tendencias proyectándose también en todas las artes.
Características del Romanticismo
El Romanticismo fue una reacción contra el espíritu racional e hipercrítico de la Ilustración y el Neoclasicismo, y favorecía, ante todo:
  • La supremacía del sentimiento frente a la razón.
  • La fuerte tendencia nacionalista de cada país.
  • La del liberalismo frente al despotismo ilustrado.
  • La de la originalidad frente a la tradición grecolatina.
  • La de la creatividad frente a la imitación neoclásica.
  • La de la obra imperfecta, inacabada y abierta frente a la obra perfecta, concluida y cerrada.
Es propio de este movimiento un gran aprecio de lo personal, un subjetivismo e individualismo absoluto, un culto al yo fundamental y al carácter nacional, frente a la universalidad y sociabilidad de la Ilustración en el siglo XVIII; en ese sentido los héroes románticos son, con frecuencia, prototipos de rebeldía (Don Juan, el pirata, Prometeo) y los autores románticos quebrantan cualquier normativa o tradición cultural que ahogue su libertad, como por ejemplo las tres unidades aristotélicas (acción, tiempo y lugar) y la de estilo (mezclando prosa y verso y utilizando polimetría en el teatro), o revolucionando la métrica y volviendo a rimas más libres y populares como la asonante.
También se caracteriza por una renovación de temas y ambientes, y, por contraste al Siglo de las Luces, prefieren los ambientes nocturnos y luctuosos, los lugares sórdidos y ruinosos (siniestrismo); venerando y buscando tanto las historias fantásticas como la superstición, que los ilustrados y neoclásicos ridiculizaban.
Un aspecto del influjo del nuevo espíritu romántico y su cultivo de lo diferencial es el auge que tomaron el estudio de la literatura popular (romances o baladas anónimas, cuentos tradicionales, coplas, refranes) y de las literaturas en lenguas regionales durante este periodo: la gaélica, la escocesa, la provenzal, la bretona, la catalana, la gallega, la vasca… Este auge de lo nacional y del nacionalismo fue una reacción a la cultura francesa del siglo XVIII, de espíritu clásico y universalista, dispersada por toda Europa mediante Napoleón.
El Romanticismo se expandió también y renovó y enriqueció el limitado lenguaje y estilo del Neoclasicismo dando entrada a lo exótico y lo extravagante, buscando nuevas combinaciones métricas y flexibilizando las antiguas o buscando en culturas bárbaras y exóticas o en la Edad Media, en vez de en Grecia o Roma, su inspiración.
Frente a la afirmación de lo racional, irrumpió la exaltación de lo instintivo y sentimental. “La belleza es verdad”.
Preferían la evocación del pasado. Se alejaron de la realidad evadiendo el tiempo. Predominaron en ellos los sentimientos de tristeza, melancolía, amor a la soledad, escenarios lúgubres, descontento.
En sus obras se aprecia por sobre todo el deseo de libertad del individuo, de las pasiones y de los instintos que presenta “el yo”, subjetivismo e imposición del sentimiento sobre la razón.
Este movimiento fue muy importante e impactante, desarrollándose durante la primera mitad del siglo XIX; sin embargo también este espíritu tan renovado y libre de creación provocó reacciones contrarias. En la segunda mitad de este siglo, surgen distintos movimientos por oposición al Romanticismo. Estos son: el Parnasiansimo y Simbolismo (en poesía) y el Realismo y Naturalismo (en narrativa).

Parnasianismo

El Parnasianismo fue un movimiento literario francés de la segunda mitad del siglo XIX que surgió como reacción contra el Romanticismo, el subjetivismo y el socialismo artístico.
Esta corriente retorna a la temática griega y latina, construyendo una escuela literaria que va más allá de la asimilación de la temática clásica, para romper con el principio romántico de la pasión.
El nombre de la escuela se debe  al nombre de una revista que un grupo de poetas sacaba periódicamente titulada “El Parnaso contemporáneo”. Sus características principales fueron:
  • “El arte por el arte”: en el momento de la creación el artista debe deslindarse de cualquier preocupación.
  • Frialdad expresiva: los textos son objetivos e impersonales. Se sustituye el lirismo por las frías, rígidas y hieráticas formas clásicas de la poesía grecolatina y con estrictos cánones métricos.
  • Contexto como escenario: el mundo o la naturaleza es un simple escenario, sólo sirve para ubicar o describir, pero cuya naturaleza es artificial, bucólica.
Esta posición tan extremista que buscaba inculcar en el arte una metodología científica, lo convirtió en un movimiento de poca duración por su difícil implementación en los poemas. 
Como una nueva alternativa que buscaba un equilibrio entre exacerbado uso del yo del Romanticismo y la excesiva frialdad del Parnasiansimo, surge el Simbolismo, iniciado por el poeta Charles Baudelaire con su poema “Correspondencias”.
Simbolismo

El Simbolismo fue uno de los movimientos artísticos más importantes del siglo XIX. Reacciona contra los valores del materialismo y del pragmatismo de la sociedad industrial, reivindicando la búsqueda interior y la verdad universal. Proponía expresar sus ideas, sentimientos y valores mediante símbolos, imágenes, metáforas  o de manera implícita, más que a través de afirmaciones directas (sugerir antes que decir). Buscaban la musicalidad en el poema sin caer en la falsa sensibilidad.
Con este panorama podemos ver los cambios que la poesía fue experimentando durante el siglo XIX y que de alguna manera son la antesala de las Vanguardias del siglo XX.

lunes, 24 de marzo de 2014

Del Racionalismo al Sturm und Drang


RACIONALISMO



El racionalismo (del latín, ratio, razón) es una corriente filosófica que se desarrolló en la Europa continental durante los siglos XVII y XVIII, formulada por René Descartes, que se complementa con el empirismo. Es el sistema de pensamiento que acentúa el papel de la razón en la adquisición del conocimiento, en contraste con el empirismo, que resalta el papel de la experiencia sobre todo el sentido de la percepción.

El racionalismo ha aparecido de distintas formas desde las primeras etapas de la filosofía occidental, pero se identifica ante todo con la tradición que proviene del filósofo y científico francés del siglo XVII René Descartes, quien creía que la geometría representaba el ideal de todas las ciencias y también de la filosofía. Mantenía que sólo por medio de la razón se podían descubrir ciertas verdades universales, evidentes en sí, de las que es posible deducir el resto de contenidos de la filosofía y de las ciencias. Manifestaba que estas verdades evidentes en sí eran innatas, no derivadas de la experiencia. Este tipo de racionalismo fue desarrollado por otros filósofos europeos como Spinoza y Leibniz. Se opusieron a ella los empiristas británicos, como John Locke y David Hume, que creían que todas las ideas procedían de los sentidos.

El racionalismo epistemológico ha sido aplicado a otros campos de la investigación filosófica. El racionalismo en ética es la afirmación de que ciertas ideas morales primarias son innatas en la especie humana y que tales principios morales son evidentes en sí a la facultad racional. El racionalismo en la filosofía de la religión afirma que los principios fundamentales de la religión son innatos o evidentes en sí y que la revelación no es necesaria. Desde finales del siglo XIX, el racionalismo ha jugado sobre todo un papel antirreligioso en la teología.

NEOCLASICISMO


El Siglo de las luces

Al siglo XVIII se le conoce como el Siglo de las luces porque el hombre rechaza todo aquello que le sea impuesto y sólo admite lo que le llega a través de la luz de su razón.

La razón es la norma con la que se valoran todas las manifestaciones humanas. Como consecuencia, aparece en Europa a principios de siglo un grupo de pensadores con un espíritu científico que toman la experimentación como método para adquirir el conocimiento sin temor a equivocarse. Este movimiento recibe el nombre de Ilustración.

Los ilustrados, para llegar a la verdad científica, comienzan a dudar de todo. La duda es el método para descubrir la verdad.



La literatura en el siglo XVIII

Se considera a los escritores griegos y latinos como modelos a imitar. Es un retorno a los clásicos grecolatinos; ese es el origen de la palabra Neoclasicismo.

El Neoclasicismo da preferencia a la razón frente a los sentimientos, impone reglas a las que se deben ajustar las obras literarias. Como consecuencia de lo anterior se abandonó bastante la producción lírica.

Se rechaza lo imaginativo y lo fantástico, ya que no se escribía para entretener, sino para educar. La literatura neoclásica tiene un marcado carácter crítico, didáctico y moralizador.



Sturm und Drang




PRESENTACIÓN

En el período comprendido entre 1770 y 1785 aproximadamente,  parte de la joven generación literaria alemana inicia y desarrolla un movimiento de rebelión contra la Ilustración y lo que ella representaba en varios órdenes (artístico, social, vital, etc). 
Era un impulso de renovación anti racionalista que preconizaba una mayor libertad creadora, una fuerza creciente de la imaginación, la búsqueda decidida en la inspiración original, la apertura de un caudal expresivo más libre y natural.
Sensibilidad, sentimiento, pasión, son los estandartes que esgrimen con la fogosidad propia de su temperamento juvenil.  Las semillas del nacionalismo alemán rendían sus primeros frutos.  Comenzaba a forjarse una generación de titanes, de “genios”, tal como les gustaba ser reconocidos.  Respondían al ímpetu d un talento que por vez primera veía hacia el interior de Alemania, alejando su mirada del paisaje extranjero y si bien existían influencias de otras naciones (Rousseau, por ejemplo) había un sentimiento nacional que rescataba al espíritu de los moldes clásicos,  levándolo al drama histórico, a la poesía popular. 

Estos jóvenes tenían sus representantes, se nuclearon en principio alrededor de la figura orientadora de Herder, verdadero guía e impulsor del movimiento.  Imprimieron a sus obras tales características que los transforman en auténticos precursores del Romanticismo.


DENOMINACIÓN DEL MOVIMIENTO

Lo que dio el nombre al movimiento fue una mediocre pieza teatral de Friedrich M. Klinger, que se titulaba “Sturm und Drang” (Sturm significa “tormenta”, “tempestad”; Drang es “impulso”, ímpetu”;  el título original puede traducirse como “tormenta e impulso”).
La designación del movimiento anticipaba cuáles serían la características del grupo:  impetuosidad propia de la pasión juvenil, exaltación vibrante de los espíritus creadores, necesidad  de liberación y de ruptura frente a la rigidez del iluminismo clasicista.

Johann Herder fue el guía,  dirige y difunde el movimiento sturmer. Conoce la obra de Rousseau, frecuenta el conocimiento de la literatura medieval, especialmente la tragedia de Shakespeare y la poesía de los trovadores y descubre una obra que se constituye  en el primer hito de la literatura romántica:  el Ossián, de James Macpherson.


RESUMEN DE LAS PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS 
DEL STURM UND DRANG


  • La exaltación de la sensibilidad, en cuanto manifestación del sentimiento, de la pasión.  En este sentido, fueron básicas las influencias extranjeras (Rousseau, Ossián, Shakespeare, los trovadores, la novela inglesa, las baladas) que Herder introduce en Alemania hacia 1770.
  • La intensificación del nacionalismo conduce al estudio de las raíces lingüísticas de la nación y al resurgimiento de las primitivas formas de expresión artística eminentemente populares.  Reaparecen las canciones populares, lieder, leyendas, canciones de trova, composiciones folklóricas, etc.  En este sentido, el autor más  popular: Bürger, no se encuentra en el movimiento sturmer, sino que fue miembro de la Liga de Gottinga.  Del Sturm, el rol fundamental lo cumple Herder, primer autor que señala en Alemania, el valor de la canción popular.
  • La apoteosis del individualismo, del subjetivismo, del yo humano, elevado por el carácter de su talento creador a la condición de genio, a la figura de titán.  Un sentimiento de introversión, sumado a características intrínsecas del espíritu alemán y al deseo de distinción y particularización de los seres replegó al individuo sobre sí mismo. 
  • Tres elementos sustanciales para la formación de un nuevo arte:  la inspiración, contrapuesta a la tendencia imitadora del arte francés;  la originalidad, buscada afanosamente por el sturmer y principalmente, la fuerza de la imaginación, importante factor de renovación y vitalidad en la creación artística 
  • La concepción compleja de una Naturaleza copartícipe de la divinidad y de las manifestaciones humanas.  Una serie de interrelaciones fundadas en lo natural humano y lo natural divino, conducen a un creciente sentimiento cósmico de la Naturaleza que integra al hombre, a Dios, al Universo en una totalidad donde lo natural desempeña principalísimo función.  Se destaca el aporte filosófico del panteísmo spinoziano y la idea de Rousseau sobre el retorno a lo natural. 
  • La rebelión del movimiento contra las distintas formas de lo establecido.  El sturmer combate el racionalismo de la Ilustración, la rigidez clásica, el preciosismo francés, pero también hay embates en lo social cultural.  Se observa, más que nada, una actitud de rebeldía propia de la impetuosidad juvenil de sus integrantes, que busca una mayor liberalidad. 
  • La transformación en la esfera del conocimiento desplazándolo hacia formas de irracionalismo (como la evasión de la literatura fantástica, por ejemplo;  pero aquí otra vez existe mayor número de modelos en la Liga de Gottinga).  El conocimiento intuitivo y la especulación metafísica desplazan al cientifismo y al conocimiento positivista del Iluminismo. 
  • El gusto creciente por lo esotérico, lo oculto, lo desconocido, lo misterioso.  Un sentimiento elitista promueve, igualmente, las formas complejas de expresión.

sábado, 10 de agosto de 2013

50 Años de Rayuela.



"Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos"

"Para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos"

CAPÍTULO 1


"Apenas nos separan unas horas y unas cuadras y ya mi pena se llama pena, mi amor se llama mi amor... Cada vez iré sintiendo menos y recordando más..."

CAPÍTULO 21




"Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños. Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. Y es tonto porque todo eso duerme un poco en vos, no habría más que sumergirte en un vaso de agua como una flor japonesa y poco a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados, se hincharían las formas combadas, crecería la hermosura. Dadora de infinito, yo no sé tomar, perdóname"

CAPÍTULO 93


"Alguna vez había creído en el amor como enriquecimiento, exaltación de las potencias intercesoras. Un día se dio cuenta de que sus amores eran impuros porque presuponían cierta esperanza, mientras que el verdadero amante amaba sin esperar nada fuera del amor, aceptando ciegamente que el día se volviera más azul  y la noche más dulce y el tranvía menos incómodo".


CAPÍTULO 90



RAYUELA 1963-2013

martes, 4 de junio de 2013

Baudelaire y la poesía de la ciudad



La poesía de la ciudad:


Uno de los temas más destacados de "Las Flores del Mal" es el de la ciudad con su misteriosa fascinación pero también con sus miserias, sus criminales y sus malvivientes. Baudelaire no solo incorpora los productos más degradados de esa nueva sociedad, sino que afirma incluso que debemos buscar en ellos los "nuevos héroes de nuestro tiempo". Ha descubierto en París una nueva fuente de poesía: la existencia de los seres marginados.

Él mismo se caracterizó por el rechazo y la actitud desafiante que enfrenta a "la civilización", por eso nos presenta subproductos del mundo civilizado. Nos muestra cuál ha sido el precio de la gran industria y de la enorme concentración humana. Es decir, a costa de qué miserias fue construida la gran ciudad.

Reconoce la fascinación que produce la ciudad, la cual puede provenir hasta del horror. Aparece la dualidad de la modernidad donde los seres pueden ser "decrépitos y encantadores". La gran industria lleva a una sobreabundancia de estímulos que nuestra conciencia no tiene tiempo ni energía suficiente para asimilar. El artista es el único que puede captar la singularidad de esos "shocks", ya que la belleza está en ese carácter único e irrepetible de esas experiencias fugaces.

Cuando los estímulos son excesivos, como sucede en la sociedad moderna, en lugar de experiencia vivida lo que se produce es una serie de shocks y la repetición de esos sobresaltos, de esos impactos no asimilados. El espanto es uno de los aspectos centrales de la experiencia de Baudelaire."El estudio de la belleza, dice Baudelaire, es un duelo donde el artista grita de espanto antes de ser vencido". Se trata de una lucha, un duelo con el mundo que lo rodea pero también con las palabras que serán las que le permitan expresar por lo menos su derrota

Baudelaire explica: "Al poeta le toca traducir en un lenguaje magnífico, distinto al de la prosa y al de la música, las conjeturas eternas de la curiosa humanidad (...) es un alma colectiva que interroga, que llora, que espera y que adivina, a veces".

La presencia de la multitud

La multitud que está siempre presente en su obra es la de la metrópolis superpoblada y ofrece el aspecto de algo amorfo, impersonal e indiferente. La soledad del hombre en medio de la multitud y el carácter amenazante de esta ya había sido tratado por otros autores como Poe ("El hombre de la multitud"). En el caso de Baudelaire la diferencia está en que el poeta se vuelve cómplice de la multitud, se interna en ella y allí busca rescatar lo que esta tiene de embriagador y al mismo tiempo sufre por su indiferencia y su aspecto amenazador. No es una realidad que le es ajena sino una de las condiciones de su propia vida.

La despersonalización aparece tan clara que las personas son tratadas como "fantasmas" en muchos de sus poemas, no solo son indiferentes sino también hostiles.

La visión de la muchedumbre de Baudelaire siempre será ambigua, por un lado la rechaza pero por otro encuentra en ella una belleza deslumbrante y enloquecedora, maravillosa en sus posibilidades pero efímera, fugaz, irreal y sobre todo inhumana.

La vida en la ciudad lleva a la pérdida del encuentro humano en el amor, la destrucción de la posibilidad de un contacto humano libremente desarrollado. En medio de la multitud las necesidades del hombre persisten, pero las posibilidades de establecer un contacto humano verdadero disminuyen. Es más, al aumentar los estímulos se multiplican los encuentros casuales y fugaces lo cual resulta más hiriente aún y lleva a una sensación permanente de frustración e insatisfacción. 

Por otra parte el confort contribuye también al aislamiento del hombre al volver  cada vez más inútiles determinados actos que antes nos ponían en contacto con los demás.


Material extraído de "Apuntes de Literatura: La poesía de Charles Baudelaire" Ed. Hontanar.

lunes, 1 de abril de 2013

Racionalismo, Neoclasicismo. Sturm und Drang. Goethe.



Del RACIONALISMO 

al STURM UND DRANG

Racionalismo

Movimiento filosófico desarrollado particularmente en la Europa continental durante los siglos XVII y XVIII y caracterizado por la primacía que dieron a la razón en la fundamentación del conocimiento, la fascinación por la matemática y la defensa de la existencia de ideas innatas y de la intuición intelectual.


      El término “racionalismo” tiene un significado muy amplio: en general, llamamos racionalista a toda posición filosófica que prima el uso de la razón frente a otras instancias como la fe, la autoridad, la vida, lo irracional, la experiencia empírica, ... Es racionalista todo aquél que cree que el fundamento, el principio supremo, es la razón. 

      Pero el término “racionalismo” se usa comúnmente en la historia de la filosofía para designar una cierta forma de fundamentar el conocimiento: cabe pensar que el conocimiento descansa en la razón, o que descansa en la experiencia sensible; así, puesto que valoraron más la razón que los sentidos, podemos llamar a Parménides,  Platón y Descartes racionalistas; y podemos decir que Aristóteles, Santo Tomás y, por supuesto, Hume, tienden al empirismo, dado el valor que dieron a la experiencia sensible o percepción.

      Sin embargo, a pesar de que pueda recibir distintas acepciones y aplicarse en esferas distintas, el término “Racionalismo” se utiliza primordialmente para referirse a la corriente filosófica de la Edad Moderna que se inicia con Descartes, desarrolla en la Europa continental con Spinoza, Malebranche y Leibniz, y se opone al empirismo que en esta misma época tiene éxito en las Islas Británicas.
      Los rasgos que mejor caracterizan al racionalismo moderno son los siguientes:
1. La tesis de que todos nuestros conocimientos acerca de la realidad proceden no de los sentidos, sino de la razón, del entendimiento mismo.
2. El conocimiento puede ser construido deductivamente a partir de unos primeros principios.
3. Los primeros principios del conocimiento no se pueden extraer de la experiencia empírica sino que se encuentran ya en el entendimiento: el innatismo de las ideas.
4. Consideración de la deducción y más aún de la intuición intelectual como los métodos más adecuados para el ejercicio del pensamiento.
5. La consideración de la matemática como ciencia ideal.
6. Reivindicación del argumento ontológico para la demostración de la existencia de Dios.
7. La apreciación optimista del poder de la razón, ésta no tiene límites y puede alcanzar a todo lo real.


La literatura en el siglo XVIII
Se considera a los escritores griegos y latinos como modelos a imitar. Es un retorno a los clásicos grecolatinos; ese es el origen de la palabra Neoclasicismo. 
El Neoclasicismo da preferencia a la razón frente a los sentimientos, impone reglas a las que se deben ajustar las obras literarias. Como consecuencia de lo anterior se abandonó bastante la producción lírica.
Se rechaza lo imaginativo y lo fantástico, ya que no se escribía para entretener, sino para educar. La literatura neoclásica tiene un marcado carácter crítico, didáctico y moralizador.
Se pueden distinguir tres etapas o movimientos estéticos que se suceden en el siglo XVIII:
  • Reacción contra el Barroco. En la primera mitad del siglo se deja notar la influencia del Neoclasicismo francés. La producción literaria es escasa. Predomina el ensayo y la crítica. 
  • Triunfo del Neoclasicismo. Los escritores aceptan plenamente las normas neoclásicas y la literatura se somete al imperio de la razón. La producción literaria es escasa: apenas se escriben novelas, la poesía no ofrece ningún interés y muy pocas obras de teatro tuvieron éxito. Esta etapa ocupa desde mediados del siglo hasta las últimas décadas. 
  • Prerromanticismo. A finales de siglo comienza un movimiento de rechazo hacia las rígidas normas neoclásicas que traerá a principios del siglo XIX el Romanticismo. 


 STURM UND DRANG  (1765-1785)

El tránsito del Barroco a la Ilustración no fue brusco, más que una ruptura significó un relevo. La irrupción de un grupo de jóvenes literatos con obras que rompían con las normas morales y estéticas anteriores, sí fue una revolución: Sturm und Drang (‘Tormenta e impulso’).
Hasta aproximadamente 1770, la literatura alemana se debate entre la influencia francesa y la inglesa. Paralelo al triunfo de la Ilustración nacional (Aufklärung) surge el movimiento prerromántico Sturm und Drang ('Tempestad y pasión' / ‘Tormenta e impulso’ / ‘Tempestad y arrebato’ / ‘Tormenta e ímpetu’). Es un movimiento de rechazo al racionalismo de la Ilustración. La época del Sturm und Drang va de 1765 a 1785, llamada también Geniezeit (la época del genio). 
Sturm und Drang (1776) era el título de un drama de Friedrich Maximilian Klinger (1752-1831), amigo de juventud de Goethe, que lo escribe en los años de entusiasmo por Rousseau. Esta corriente literaria del Sturm und Drang comenzó con los Fragmente (1767) de Herder y termina con Die Räuber (1781) de Schiller. El movimiento Sturm und Drang se rebela, por patriotismo literario, contra el afrancesamiento neoclasicista. Alemania reaccionó tempranamente contra el neoclasicismo y rechaza la copia de los modelos italianos y franceses, así como al normativismo del neoclasicismo. Los Stürmer odian las reglas clasicistas o toda regla que obstaculice a la expresión de sus pasiones, y propugnan el retorno a la naturaleza, la libertad en los sentimientos y en el arte, con afán de originalidad (teoría del genio). Conceden protagonismo al sentimiento frente a la forma y a la naturaleza, y defiende ante todo la libertad del artista. Se concede a los artistas la libertad de expresar su subjetividad individual y sus emociones en contraposición a las limitaciones impuestas por el racionalismo de la Ilustración y los movimientos asociados a la estética. Se opusieron a la Ilustración alemana o Aufklärung y se constituyeron en precursores del Romanticismo.
Frente a los fríos modelos del Neoclasicismo de origen francés, el Sturm und Drang estableció como fuente de inspiración el sentimiento y tuvo como modelos las obras de William Shakespeare y Jean-Jacques Rousseau con su vuelta a la naturaleza.
Johann Georg Hamann (1730-1788)
Hamann, filólogo y pensador protestante, fue precursor del movimiento Sturm und Drang.  Criticó la interpretación literal y racionalista de las Escrituras: Dios no habló en la Biblia apelando a la razón, sino en imágenes, símbolos y parábolas. La poesía, la literatura es “la lengua materna del género humano” y es de origen divino. La naturaleza actúa mediante los sentidos, que “ni hablan ni entienden otra cosa que imágenes”. Las imágenes y parábolas, la interpretación imaginativa de la creación y de la naturaleza contienen más verdad que todas las teorías racionalistas ilustradas. La literatura posee, pues, un carácter religioso y el poeta viene a ser un segundo creador.
Hamann influyó en el pensamiento de J. G. Herder (1744-1803), quien fue su discípulo, como también en el de Goethe y Jacobi, en los filósofos Hegel y Schelling y en el músico Mendelssohn.
Johann Gottfried von Herder (1744-1803)
 Herder busca un lenguaje que se ajuste a la misteriosa movilidad de la vida, y que más que conceptos busque metáforas.(Safranski 2009)
Se puede considerar a Herder uno de los puntos de referencia del Prerromanticismo alemán, si bien conserva algunos rasgos de la Ilustración, probablemente por influencia de Immanuel Kant. Herder pone en duda la vigencia de la tragedia griega como modelo de todo teatro, pues para él cada literatura está enraizada en sus concretas circunstancias y sólo se comprende desde ellas. Con ello será uno de los precursores del relativismo cultural, aunque sigue manteniendo la idea -inspirada por Kant y la Ilustración - de la unidad profunda de la Humanidad, que se manifiesta en la diversidad.
Fue líder del movimiento del Sturm und Drang e inspiró a muchos escritores. En su obra Fragmentos sobre la nueva literatura alemana (1767) combate el sentimentalismo y efectismo, abogando por la vuelta a la naturalidad en la poesía, basada en el modelo de lo popular, la palabra libre y espontánea. Aboga por tomar la lengua alemana de sus fuentes. A Herder debió Goethe su hondo conocimiento de Shakespeare, el concepto de que la poesía es uno de los elementos importantes de la civilización y la familiaridad con la poesía popular. Herder publicó una colección sobre la poesía popular de los diversos países e hizo una traducción libre del Romancero del Cid.
Herder desarrolló la idea de Hamann de que la literatura es la lengua primigenia de la humanidad. Su idea de que la literatura posee un carácter religioso y de que el poeta es un segundo creador, influenció la discusión sobre el genio dentro del movimiento Sturm und Drang, también llamado Geniezeit (la época del genio). El cuerpo es la extensión del alma y no su prisión, hay que liberar las fuerzas creativas en la litetratura, cada pueblo, cada época ha de crear su propia literatura. El genio poético se destaca por "extraer de su sustancia una creación dramática tan natural, grande y original como los griegos hicieron con la suya".
Herder concibió una literatura natural como expresión nacional y colectiva de un pueblo. El lenguaje es una forma de pensamiento –Sobre el origen del lenguaje (1772)–, no es de origen divino, proviene de la naturaleza espiritual del ser humano, no es el vehículo para comunicar el pensamiento, sino el instrumento del pensar mismo; lenguaje, poesía y mitología forman una unidad. Y el lenguaje expresa a la vez al hombre entero y cada una de las lenguas a un pueblo, una personalidad colectiva o carácter nacional que la habla a lo largo de la historia.

Johann Wolfgang Goethe (1749-1832)

Escritor y político alemán representante del Strum und Drang. Realizó estudios de botánica y geología, morfologia y óptica. Creyó que sería más recordado por sus obras científicas que por los literarias, sin embargo esto no fue así
Goethe fue uno de los primeros cultivadores del Sturm und Drang. Tras un viaje a Italia, sin embargo, adoptó un estilo más clásico, sin renunciar a los temas románticos. Se sometió a un proceso autoeducativo: tras haber sido modelo del Romanticismo europeo, comenzó una obra enfocada al equilibrio y la tradición, oponiéndose a su época.
En su Götz von Berlichingen (1773), un drama romántico en prosa sobre un caballero rebelde del siglo XVI, Goethe se propuso imitar la libertad estilística de Shakespeare. La obra, que justifica la insurrección contra la autoridad política, inauguró el movimiento literario conocido como Sturm und Drang). Este drama se alejaba de los modelos franceses anteriores y marcaba una dirección muy distinta; había sido escrito en prosa y bajo la influencia directa de Shakespeare. La obra produjo un efecto revelador: con él se había hallado el verdadero camino que debía seguir el teatro alemán. El espectador podía entusiasmarse con la nobleza del protagonista, indignarse con la vileza de algunos personajes y percibir el alcance social y la actualidad de aquellos cuadros históricos, algo que se avenía perfectamente con el afán revolucionario del momento.
Al año siguiente, en 1774, el nombre de Goethe iba a ser conocido en todo el mundo gracias a la publicación de una novela que apareció bajo el título de Las tribulaciones del joven Werther (Die Leiden des jungen Werther, 1774). Si en la obra anterior Goethe había puesto de manifiesto su íntimo modo de sentir, esta nueva obra mezcla vivencias de su propia vida con un hecho real que causó honda emoción en toda la juventud de la ciudad de Wetzlar, donde vivía el poeta. Esta novela, de un sentimentalismo enfermizo, está inspirada en la tendencia de La Nueva Eloísa, de Rousseau, publicada en 1761, y se adelantó a la época del romanticismo. Esta obra exalta los sentimientos hasta el punto de justificar el suicido por un amor no correspondido, y establece un tono y un estado de ánimo imitado por los autores románticos tanto en sus obras como en su vida personal: una tendencia al frenesí, a la melancolía, al hastío del mundo y a la autodestrucción. En su vejez, Goethe confesó que solo había releído una vez esta obra de juventud y que no volvería a leerla: no quería volver a caer en el morboso estado del que el libro era producto. En el Werther se encuentran presentes casi todas las características fundamentales del Romanticismo. Ejerció una influencia inmensa.
Doctor Fausto es una tragedia cuyo protagonista simboliza la inquietud del ser humano ante el misterio del conocimiento. El argumento recoge una antigua leyenda; en ella, el protagonista, incapaz de alcanzar la verdad última de las cosas, vende su alma al diablo (Mefistófeles) a cambio de un momento de tranquilidad.
Tras su viaje a Roma y Sicilia (“la isla reveladora”), Goethe fue evolucionado hasta renegar del Romanticismo e identificarse con el equilibro clásico grecolatino, lo que puso fin a su tormentosa vida interior. Fue esa la revelación del Clasicismo, verdadera raíz con la que podía identificarse la cultura alemana. Ahora comprendo el sentido del mármol, escribirá en una de sus Elegías romanas.